10/06/2003 | 808

Maestrazo contra una burocracia profundamente repudiada

La Rosa-Violeta-Granate arrasó con más del 54 por ciento de los votos en el Suteba de Sarmiento.


Esta victoria es mucho más que la simple suma de las partes que integran la lista vencedora.


Después de dos décadas de soportar entregas, patoteadas y prepotencias de parte de una directiva seccional profundamente odiada por la mayoría de los docentes de San Miguel, José C. Paz y Malvinas Argentinas, el triunfo de la Rosa-Violeta-Granate es la expresión de que los combativos docentes de General Sarmiento se han puesto de pie para recuperar el sindicato. Para arrancar las reivindicaciones perdidas y entregadas a los gobiernos de turno por medio de la movilización y la lucha, y volviendo a la asamblea como expresión soberana de la mayoría, es decir, la democracia obrera, y no la dictadura de los secretarios generales o de unos cuantos funcionarios sindicales.


El maestrazo de Sarmiento superó, así, los límites que tuvo el activismo docente en el aguerrido conflicto del 2001, cuando se conformaron las masivas coordinadoras docentes de Malvinas Argentinas y de San Miguel y José C. Paz, en el marco de asambleas con miles de trabajadores que superaron a la burocracia. En ese momento, en medio del conflicto, no logramos conformar una dirección de la lucha que recuperara el sindicato e impidiera que la burocracia entregara a la docencia al gobierno de Solá.


Es por esta razón que el triunfo en Sarmiento – como en las demás seccionales que han pasado a manos opositoras – no es un cheque en blanco para la lista triunfante.


Los festejos en las escuelas han sido tan importantes como los reclamos que los compañeros ya nos han hecho llegar desde el mismo instante en que conocieron nuestro triunfo: aumento salarial inmediato de 200 pesos; devolución de las ruralidades; recuperación de las conquistas del Estatuto entregadas por la burocracia – entre ellas, el régimen de licencias – ; basta de despidos encubiertos por medio de desplazamientos; defensa de la obra social; y una larga, larguísima lista de reivindicaciones ahogadas durante casi dos décadas.


El voto de los docentes de Sarmiento es para que la Rosa-Violeta-Granate actúe en función de convertir al Suteba-Sarmiento en un sindicato de combate, que desenvuelva un plan de lucha hasta alcanzar todas las reivindicaciones.

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