16/11/2020
PANDEMIA

Mayor apertura en el transporte en un mar de contagios y fallecimientos

El Ministerio de Transporte acaba de emitir una resolución -luego de una reunión con el Ministerio de Salud- que autoriza al transporte automotor a llevar aproximadamente 10 pasajeros parados en las horas pico, a razón de un usuario por metro cuadrado disponible dentro de la unidad. La burocracia de la UTA, fiel a su estilo, no participó ni reclamó participar, es decir, dejó hacer. La fracción «opositora», la Juan Manuel Palacios, también guardó silencio.

El planteo del decreto es una contradicción flagrante con el anuncio de la implementación del DISPO por parte de Alberto Fernández, cuando dijo que el transporte sigue siendo el mayor generador de contagios y solo lo usarán los «esenciales». El hacinamiento en los colectivos aumentará la circulación del virus y con ello aumentarán los contagios, internaciones y fallecimientos. La exhortación del Ministerio a que las empresas dispongan del 100% de sus unidades para abastecer una demanda en crecimiento, «amenazando» con multas, no es más que el relato de un gobierno incapaz de cumplir con lo que dice o firma y solo responde a la presión de las cámaras empresarias. Si las empresas no ocuparon durante la ASPO la totalidad del parque automotor fue para que los subsidios les quedarán más libres de gastos, en perjuicio de los pasajeros que tenían que esperar durante horas que apareciera un colectivo con algún asiento vacío.

Es una resolución que impacta negativamente y de lleno sobre las condiciones de trabajo de los choferes, a los que se les encarga la tarea de controlar la cantidad de pasajeros que viajan con los consecuentes choques y violencia que ya han terminado con el colectivero en la comisaría. Otro signo que evidencia que tiraron la chancleta es que se elimina una norma elemental que se estaba cumpliendo: que los usuarios asciendan por la puerta trasera. El mencionado silencio por parte de la burocracia sindical es una clara señal de que van a permitir el aglomeramiento en el transporte en el peor momento de la pandemia. «Que se mueran los que tengan que morirse», había dicho Macri en agosto pasado: el Frente de Todos asume esta postura cuando flexibiliza la cuarentena con la complicidad de UTA. En la línea de suspensión del IFE, la rebaja jubilatoria o la liberación de precios y servicios, la flexibilización del transporte forma parte de la adaptación al ajuste que el FMI les impone y una señal de que se le va a pagar hasta el último centavo de una deuda ilegítima, aunque eso cueste la vida de miles de trabajadores.

Considerando los nulos controles por parte del Estado en el transporte desde el inicio del ASPO, todo indica que bajo el DISPO se están creando las condiciones para la flexibilización total, garantizándole a las patronales la total explotación de los trabajadores, tanto choferes como transportados.

El cuadro de la pandemia es alarmante. En Europa, una segunda ola de contagios masivos llevó al confinamiento total en Inglaterra y a «escenarios de guerra» en Italia, como describieron algunos medios masivos. Argentina superó a Chile y a Brasil en cantidad de muertos por millón de habitantes, ubicándose en el séptimo lugar del ranking global. Es urgente autoconvocarse en asamblea de todas las líneas para salir al cruce de esta disposición nefasta y establecer una agenda de medidas en defensa de la salud de los trabajadores.

 

 

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