30/11/2020
MÁS AJUSTE

Municipales de Córdoba: el acuerdo salarial atenta contra la organización sindical

Con la firma del último acuerdo salarial para los/as trabajadores/as municipales de Córdoba, ha quedado expuesta que la tarea por la cual retomamos las calles luego de una fallida mesa de diálogo tiene más vigencia que nunca: enfrentar el ajuste del Ejecutivo sobre nuestro salario, en primer lugar, y sobre nuestro estatuto, en segundo. Es que el salario a defender no es solo el de los activos, también se impone la defensa del salario diferido para el cual seguimos aportando un 18%.

En efecto, se acordó una paritaria por 18 meses que acentúa el ataque sobre el salario. La paritaria 2020 terminará de cerrarse recién en mayo -para cobrar en junio, sin conocer bajo qué condiciones y por cuánto-, lo cual expone a las claras que el ajuste ha sido brutal: perdimos, perdemos y perderemos salario. Sin embargo, no ha sido un ajuste homogéneo, ya que hubo reparticiones que han sufrido el recorte del 15% por obra de la reducción de la jornada de trabajo, sin incluir lo que ya significó perder el salario conformado con prolongaciones de jornada y de horas extra. Para las áreas administrativas y operativas, la pérdida salarial ha sido tremenda y el recupero a través de horas módulo -simil horas extras, pero en negro y a menor valor- fue una medida discrecional ligada a la cooptación de trabajadores.

No es menor la pérdida salarial experimentada por los jubilados, porque sufrieron un mazazo en sus haberes vía la confiscación establecida por el decreto del gobernador que impuso descuentos en función de topes a los haberes y por un traslado absurdo de la reducción de la jornada que se impuso a los activos. Pese a que obtuvieron un aval para el amparo presentado frente a estos descuentos, aún no les han devuelto el dinero retenido de manera ilegal.

A este deterioro, se suma que el acuerdo de sumas en negro los coloca al margen de cualquier incremento de haberes hasta el mes de junio, acentuando el desacople de movilidad entre activos y pasivos. Es decir que los principales perjudicados por el ajuste del intendente Martín Llaryora han sido las y los jubilados: perdieron frente a la inflación; perdieron porque los que se iban a jubilar este año con posterioridad a la sanción de la ley 10.694 vieron modificados sus cálculos previsionales; perdieron porque se acordaron sumas en negro y aunque ganaron ante la Justicia, todavía no se cumple la sentencia que los afecta. Y a juzgar por las últimas medidas tomadas desde el gobierno nacional y la reforma antijubilatoria que preparan -que impactará en la caja provincial- seguirán perdiendo.

El acuerdo salarial afecta también el estatuto porque coloca un manto de impunidad sobre la modificación que se hizo de la jornada, aceptando como parte del acuerdo la recomposición parcial y en negro de la séptima hora a través de una bonificación. Pero para hacerla pasar se señala (como si esto fuera una zanahoria) «no tendrán que trabajar la séptima hora, ya que no vuelve». Es decir que se resigna un avasallamiento del estatuto a cambio de un bono no remunerativo, con tope.

Un tercer elemento completa el cuadro: el acuerdo se firmó con compañeros detenidos cuya suerte judicial se desconoce. Con esto, el Ejecutivo municipal está enviando un mensaje claro de amedrentamiento: el que protesta pierde todo derecho. Estamos frente a una maniobra enorme que bajo la excusa de la situación excepcional producto de la pandemia justifica proceder de hecho a una reforma estatutaria, lo cual coloca a nuestra organización sindical como blanco principal del ataque.

El Ejecutivo ataca fundamentalmente los derechos sindicales que ejercemos quienes sostuvimos esta lucha y lo hace reprimiendo de todas las formas posibles: con violencia física –sólo por mencionar, recordemos a la delegada Erika Suvaljko, de Alumbrado, que fue herida con un balazo de goma en el ojo y aún no recupera la visión; también con violencia simbólica, a través de la campaña publicitaria en contra de los trabajadores; con violencia económica, afectando gravemente los ingresos de municipales activos y pasivos y con violencia institucional, garantizando el arsenal judicial que se despliega con la desvinculación de un trabajador, imputaciones, detenciones y sumarios administrativos.

Está claro que con violencia pretenden disciplinar. Frente a semejante ataque, los municipales debemos sacar conclusiones que nos preparen para intervenir en un escenario donde el conjunto de la clase trabajadora, activa y pasiva está participando porque la inflación no cesa, se profundizará en los próximos meses y el gobierno está decidido a profundizar el saqueo para garantizar el pago a los acreedores externos. Para enfrentar el ajuste no alcanza la iniciativa aislada: iniciar con carácter urgente una campaña para la libertad de los compañeros detenidos y despedidos con asambleas por repartición y un plan de lucha conjunto. Al mismo tiempo es necesario convocar al conjunto de los sindicatos para arrancar un paro provincial, porque la problemática que enfrentamos es común a todos. En esta hora tan crucial, defender el estatuto y nuestro salario es defender el sindicato y colocarlo como herramienta para la organización de toda nuestra lucha.

 

 

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