10/04/2018

Necesitamos una lucha conjunta del gremio aceitero y de los trabajadores de la región

Por la reincorporación de todos los despedidos en Cargill y en defensa del convenio.

El conflicto que provocó la multinacional Cargill con el despido de 44 compañeros y un lockout patronal de cinco días sin pago de salarios no tiene que ver con una crisis productiva: se trata de una avanzada de las patronales aceiteras contra la organización gremial, el salario y el convenio aceitero.


Los pulpos sojeros apuntan a debilitar la organización sindical dentro de cada fábrica, a cambiar la correlación de fuerzas e imponer sin límites su dictadura patronal.

Este objetivo lo persiguen tanto en las fábricas que están en la Federación Aceitera como las que están en la Regional San Lorenzo. En un caso lo quieren imponer por la fuerza y en el otro mediante el acuerdo con la burocracia (ver nota aparte).


En el caso de la Federación Aceitera, la ofensiva patronal se manifestó con todo: despidos en Cargill, desconocimiento por el Ministerio de Trabajo de las autoridades del SOEA de Rosario y de la Federación y la no homologación de los últimos dos convenios. Una ofensiva que incluso llevó al secretario general de la Federación, Daniel Yofra, a denunciar la posibilidad de la intervención del sindicato por parte de Triaca.


En la regional Aceiteros San Lorenzo, por otra vía, con el aval del sindicato, se incorporaron al convenio la polifuncionalidad en las fábricas –que no es otra cosa que un reforzamiento de la explotación obrera– como así también una cláusula que ata a las comisiones internas a las órdenes de las patronales de cómo se tendría que organizar una medida de fuerza (con argumentos de seguridad, guardias mínimas, etc.).


Esta línea de colaboración con las patronales, de abandono de una organización sindical mínimamente independiente dentro de fábrica, agravará las condiciones de trabajo, de accidentes y muertes obreras porque estos pulpos podrán imponer con más libertad su dictadura en busca de la mayor ganancia capitalista.


Las patronales se apoyan en la actual política de ajuste de Macri y los gobernadores que han cerrado fila contra el salario de los trabajadores y las condiciones de trabajo. Como lo demuestra el gobierno de Lifschitz, amenazando con descontar los días de huelga a docentes y estatales, y ofreciendo un 18% mentiroso –o 6 kilos de pan, según sus propios dichos. 


Estamos frente a una ofensiva conjunta patronal-gubernamental que hace necesaria una respuesta de todo el gremio aceitero, de la Federación Nacional y de la Regional San Lorenzo. Las patronales son las mismas en uno y otro lado, y buscan imponer su ley en todas las aceiteras.


Es necesario un frente común de lucha de los trabajadores, delegados y representantes sindicales. Esa fue la experiencia con la paritaria del 2015 donde la Federación tuvo que ir a una huelga general de 25 días y bloqueos de los puertos de San Lorenzo con afiliados de todo el país para quebrar la política antiobrera de la Cámara Aceitera, dando como resultado la conquista de un salario igual a la canasta familiar tanto en la Federación como en San Lorenzo. 


Este es el norte, una lucha a fondo de toda la Federación y de todo el gremio aceitero contra los despidos y por las paritarias. 


Por una lucha de conjunto


Esta medida se da en el marco de los más de 40 despedidos de las plantas de Cargill de VGG y Alvear, y de las medidas de lucha adoptadas por el Sindicato de Obreros


ceiteros de Rosario para reclamar la reincorporación de los despedidos. En enero, la cerealera anunció el despido de 44 obreros de sus plantas en el sur del Gran Rosario que no habían aceptado los retiros voluntarios planteados por la patronal. El aserto de que a este pulpo cerealero lo motivan razones de seguridad lo desmiente un pasado cargado de accidentes laborales y muertes obreras, que no motivaron ningún tipo de preocupación de parte de los dueños del negocio, como quedó de manifiesto con la muerte del compañero Darío Marillán, en la planta de Cargill de Bahía Blanca el año pasado.


Frente a este ataque sobre los trabajadores, además de rodear de solidaridad al conflicto, necesitamos convocar a un plenario de delegados de la zona industrial sur de Santa Fe para establecer un plan de lucha y un paro activo que dé respuesta de conjunto a la ofensiva conjunta de las patronales en Oil, Buyatti, Fabrica Militar, Cargill, entre tantos establecimiento golpeados por la ofensiva capitalista que se expresa en despidos masivos, salarios a la baja y destrucción de los convenios. 


Esta lucha, como la de docentes, estatales y la de tantos sectores que salen a dar pelea, necesitan la movilización de todas las organizaciones obreras. Junto a la lucha de los compañeros de Cargill y de la Federación Aceitera es necesario impulsar la convocatoria a un Plenario Regional de Base del movimiento obrero con mandato de asamblea que resuelva un plan de lucha regional y provincial contra los cierres y despidos, en defensa del poder adquisitivo del salario y los convenios de trabajo.


Abajo los despidos. Por la reincorporación de los compañeros de Cargill. No al cierre de OIL ni de Buyatti. Si ganan los aceiteros ganamos todos. 

Por un paro activo del gran Rosario y San Lorenzo que lleve a la Victoria todas las luchas.

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