06/12/2001 | 732

«No renegamos de nuestros actos»

El tribunal que lleva adelante el juicio contra los delegados del Hospital Materno Infantil (Hiemi) Pedro Martín, Luis Balsedo y Santiago Gallardo y los dirigentes locales de ATE, Darío Barragán, Hugo Canavesio y Darío Ledesma, dispuso la absolución de todos los trabajadores acusados por el supuesto delito de «coacción» en el marco de una huelga librada en ese hospital. El fiscal Pelliza había procesados, a parte de los testigos por «falso testimonio» porque no se prestaron a su juego y desestimó declaraciones claves que demostraban la inocencia de los encausados. Ningún testigo declaró haber sido coaccionado.


También quedó palmariamente demostrado que en ningún momento estuvo en riesgo la seguridad de los pacientes del hospital, porque los trabajadores sostuvieron las guardias de limpieza de los sectores claves.


A pesar de carecer de sustento, el fiscal pidió condenas duras (tres años para D. Barragán, dos años y seis meses para H. Canavesio *de la directiva de ATE* y un año para P. Martín, L. Balsedo y S. Gallardo, delegados del Hiemi) dejando al desnudo el verdadero objetivo del proceso: enjuiciar el derecho de huelga.


En el alegato, los acusados denunciaron que «el desarrollo de este proceso ha ventilado claramente la completa inocencia en los cargos que se nos imputan. ¡Nadie se declaró coaccionado por nosotros! (…) Nuestro acci onar gremial se basó en sostener la huelga. Su resultado: la efectivización del personal. Las consecuencias: una notable mejora en la higiene del hospital. Entonces ¿qué es lo que se está juzgando? Este es un juicio contra el derecho de huelga y de organización de los trabajadores, es también (y sobre todo) un intento de condicionar el perfil del sindicalismo».

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