29/08/2002 | 769

«No sólo grissineras, ¡ahora somos piqueteras!»

Cuando Ivana, representante de Grissinópoli en la Mesa del Encuentro de empresas ocupadas y sindicatos en lucha, cerró las deliberaciones de este modo, encerró en un pu–ado de palabras una síntesis perfecta del debate de los casi mil compa–eros presentes en la fábrica ocupada.


Sin la ocupación de la planta (que lleva más de dos meses) y su defensa a través de la movilización de las organizaciones obreras y las Asambleas Populares, es decir, sin los métodos piqueteros, la enorme gesta de los obreros de Grissinópoli no habría existido. Pero Ivana, «de paso», reivindicó a los piqueteros como militantes de la clase obrera, que han asumido la continuidad histórica de la mejor experiencia de su clase.


Los trabajadores de Grissinópoli («yo no he sido delegada ni nada y he aprendido todo en días») son la expresión viva de una fracción de la clase obrera que ha decidido tomar en sus manos su propia defensa, volcándose a la administración obrera colectiva frente a la bancarrota de la clase capitalista. Con la enorme representatividad que tuvo el Encuentro realizado en la planta de Charlone 55, en Capital, es apenas la punta de un témpano que alcanza a casi un centenar de fábricas y empresas gestionadas por sus trabajadores y a poco más de un 10% del total de 1.200 plantas vaciadas por sus due–os. La resolución votada plantea la ocupación de toda fábrica o empresa que suspenda o cierre, y un llamado a organizar la intervención de los trabajadores para reabrir las plantas «muertas» de las que ha sido expulsado medio millón de trabajadores sólo desde junio del a–o pasado.


Protagonistas


Las intervenciones de los delegados fueron medulares y en muchos casos dejaron planteados debates de proporciones. Los compa–eros de Grissinópoli, que habían concretado la salida de los primeros 1.500 kilos de grisines elaborados bajo su gestión, hicieron un llamado vibrante a la movilización en torno a cada fábrica ocupada («Grissinópoli es piquetera, es cartonera y, por sobre todo, lucha»). El representante de Supermercado Tigre (Rosario) llamó a construir una red con las organizaciones de desocupados. Las compañeras del sindicato del pescado denunciaron a las cooperativas truchas en la industria, armadas por las propias patronales en la década del ‘90, como un mecanismo para tercerizar la producción y reforzar la superexplotación. Los compa–eros que dirigen el Soip han hecho un eje de acción de la incorporación a convenio de los trabajadores «cooperativizados» (que hoy más que duplican la cantidad de permanentes).


La compañera de Clínica Junín, en un mensaje corto pero expresivo, llamó a la unión de las empresas ocupadas y en lucha junto al resto del movimiento piquetero, las asambleas populares y los sindicatos clasistas para crear un bloque de lucha y de clase. Los compañeros de TDO aportaron su experiencia de lucha y de nueve meses de control obrero, lo que les ha permitido mantener la fuente de trabajo para 1.000 compañeros. Plantearon: la lucha por la expropiación de las líneas de transporte que están en quiebra, el traslado de las deudas a quienes las contrajeron, el aporte del capital de giro necesario para sostener un servicio público y la necesidad de una acción junto al resto de trabajadores y las asambleas vecinales para dise–ar un plan de transporte en función de la mayoría empobrecida. Los compañeros denunciaron la política estatal y de la burocracia que consiste en apoyar el ingreso de nuevos grupos capitalistas que se hacen cargo del «piso» de una empresa en quiebra dejando un tendal de compañeros cesanteados. El llamado de TDO a impulsar una ley de expropiación de empresas del transporte en quiebra constituye todo un programa frente al reguero de luchas que hoy moviliza a los choferes en la provincia de Buenos Aires y en el país.


Una intervención clave correspondió a Rubén Schofrin, de la editorial Perfil, que reivindicó el lugar de las fábricas ocupadas dentro del movimiento de masas característico de la presente situación, es decir, el movimiento piquetero. Denunció que presentar a la parte ocupada de la clase obrera industrial y al movimiento piquetero como compartimentos estancos tiene la función de aislarlos de un movimiento de lucha en su conjunto. Schofrin planteó la unión de las empresas ocupadas y en lucha, junto al movimiento piquetero y los sindicatos en lucha, para promover un plan de lucha de ocupación de fábricas en proceso de vaciamiento; reabrir las que se encuentren cerradas; impulsar la expropiación en beneficio de la gestión obrera, y reclamar la nacionalización de la banca y una banca estatal única para apoyar a las empresas gestionadas. «Lo que estamos debatiendo aquí es la cuestión del poder», remató el representante de Perfil.


Protagonistas (II)


Un punto destacado del Encuentro fueron las intervenciones de compa–eros de Metrovías, con una delegación numerosa en la Asamblea, reseñando la lucha histórica por la seis horas, y planteando la lucha ahora por la promulgación y la efectivización. Ocupó su lugar la campaña del Soip en defensa de su conducción frente a la acción del Ministerio de Trabajo para reentronizar a la burocracia; la victoria de los trabajadores telefónicos fuera de convenio; la lucha inminente de los pasantes (y el salto en su organización); la huelga tenaz y victoriosa del Hospital Baigorria en Santa Fe, donde se ha planteado la expulsión de los directores y la administración de trabajadores y profesionales, y la lucha por las seis horas para la guardia en el Garrahan y el conjunto de reivindicaciones levantado por la Intersalud de la Capital. El Encuentro aplaudió a los representantes de las «autoconvocatorias» docentes en la provincia de Buenos Aires y a dirigentes del movimiento de lucha vigoroso y en ascenso de las casas ocupadas, por la suspensión inmediata de los desalojos.


También estuvo, desde el Sur, Norma Villamayor, de la Cta Santa Cruz, protagonista de los piquetazos en Pico Truncado, Las Heras, Caleta Olivia, que arrancaron los puestos de trabajo (en Comodoro, casi a la par, la victoria de los piqueteros se fundió con la de los docentes, que impidieron la destrucción de su Estatuto).


El Encuentro aprobó dos resoluciones, una sobre gestión obrera y otra sobre situación del movimiento obrero, y un conjunto de iniciativas de lucha (ver aparte). Aprobó un llamado al paro activo nacional en el camino de un Argentinazo, a la federación de las fábricas ocupadas y en lucha, a una Marcha Nacional para el 10 de setiembre, con centro en las reivindicaciones de estas empresas, y a una «movilización» extraordinaria para la Asamblea Nacional de Trabajadores convocada para el 28 de setiembre

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