31/10/1996 | 517

No supimos aprovechar una excelente oportunidad

De Comité Capital

En la asamblea general en Atlanta, del jueves 24, estaban presentes 800 telefónicos de Capital y Gran Buenos Aires, que llegaron con micros, bombos y banderas, para repudiar el proyecto de nuevo convenio; sin embargo, la oposición a la burocracia no aprovechó realmente la oportunidad para avanzar en la lucha para liquidar ese engendro antiobrero.

 

La asamblea había sido convocada por la burocracia guillanista, para aprobar la memoria y balance y la venta de una sede. Pero al conocerse el anteproyecto de convenio ‘pre-acordado’ entre la Federación Nacional de Rogelio Rodríguez y las empresas, comenzó a acentuarse la tendencia a concurrir a la asamblea, para rechazar ese convenio y para desafiliar al Sindicato Buenos Aires de la Federación.

 

Previamente, el plenario de delegados y numerosas asambleas de edificios habían rechazado masivamente el ‘pre-acuerdo’ que Rodríguez firmó a espaldas del gremio. El ‘pre-acuerdo’ faculta a las empresas a pasar a los trabajadores a contratistas controladas por Telefónica y Telecom y a aplicar, en esas ‘nuevas’ empresas, un convenio tan ‘flexibilizado’, que el convenio Fiat-Smata, al lado de ése, es un poroto (ver análisis en el número anterior). También los sindicatos de Rosario, Salta y Mendoza rechazaron el proyecto. El Consejo Federal de la Federación, convocado por Rodríguez para el 25, fue postergado.

 

La burocracia guillanista, de puro olfato, resolvió boicotear la asamblea. Hizo campaña en los edificios contra la concurrencia, no difundió el rechazo votado por el cuerpo de delegados, mandó una representación de segunda línea a Atlanta y Guillán ni se asomó. Cuando un representante de la directiva anunció que no había quórum, que la asamblea se levantaba, y que por lo tanto se iba, la bronca de los 800 compañeros presentes estalló en cánticos contra el convenio, puteadas y trompadas contra los burócratas presentes y contra el funcionario del Ministerio de Trabajo. Allí fue cuando la oposición, que quedó al frente de la asamblea, empantanada en la historia del quórum, perdió la oportunidad de hacer votar a los 800 presentes el programa que la propia oposición venía agitando: rechazo del convenio, desafiliación de Foetra y encarar la paritaria por Buenos Aires. Y convocar desde allí a una nueva asamblea para ratificar esas decisiones e iniciar un plan de lucha.

 

La oposición viene de movilizar una columna de 1.000 compañeros en el paro del 26, al margen de la burocracia y domina la mayoría del cuerpo de delegados y del activismo. Guillán, aún ausente, salió hecho jirones, pero con la suya.

 

Por supuesto que el conflicto no está cerrado y que la Asamblea demostró que el conjunto del gremio está siendo ganado por una viva inquietud. Es necesario lanzar una gran campaña para movilizar a todo el gremio contra el proyecto de Rodríguez y preparar la huelga.

 

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