14/09/2017 | 1474

Nuevo triunfo en Sealy, el tercero en un año


Una vez más, los trabajadores plásticos de Tempur Sealy revalidaron la comisión interna. En la elección del 8 de septiembre votaron un total de 321 trabajadores, entre administrativos, operarios, vendedores y hasta encargados, 45 más que la última vez. El resultado final arrojó 164 votos para la Lista Blanca y 156 para la lista apoyada por la empresa, con un voto nulo, venciéndose por tercera vez el fraude patronal. El cuerpo de delegados salió a buscar la unidad de la fábrica, a la que se sumaron una cantidad importante de administrativos y vendedores de los locales de venta al público, que aportaron un candidato a delegado.


 


La empresa, por su parte, se jugó todo contra la interna: movió 100 trabajadores y supervisores de los locales como intento para recuperar la interna y que actúe como un apéndice suyo, para poder avanzar con el ajuste.


 


Las elecciones se llevaron adelante luego de que la lista impulsada por la patronal planteara la anulación de las elecciones que se desarrollaron en diciembre de 2016. El Ministerio de Trabajo, aún sabiendo que no había irregularidades, hizo lugar al pedido (cabe señalar que la familia Triaca es vieja conocida de las patronales del plástico). La dirección del sindicato planteó que no podía ir contra una decisión del ministerio y avaló la anulación. Todos estos meses, el gremio se reunió con la comisión interna sólo para dilatar el tema.


 


La empresa, a su vez, se sirvió de la impugnación -resuelta en tiempo exprés por el ministerio- para desconocer a la comisión interna elegida por la mayoría de los trabajadores. Todo este tiempo, la empresa lo utilizó para tratar de sostener e instalar a sus candidatos, los cuales son totalmente repudiados por la enorme mayoría de los trabajadores de planta.


 


Tercer round


 


El 28 de julio de 2016, los obreros de Sealy protagonizaron un primer round al frenar un intento de fraude de la patronal. Un gran número de compañeros se mantuvo firme hasta las 22:30, momento en el que un veedor del ministerio suspendió unas elecciones truchas. En diciembre de ese mismo año, pese a un gran despliegue patronal de remises y del intento de torcer la elección con el voto de los vendedores, se ganó la comisión interna.


 


El importante triunfo en este tercer round se da en un marco donde la patronal se jugó con todo a derrotar a la comisión interna, atacándola sistemáticamente y desconociendo a los delegados que fueron electos hace apenas nueve meses. Y se desarrolló en medio de un atraso de los salarios, tanto de los operarios como de los administrativos y vendedores. A esta situación los candidatos de la empresa la quisieron utilizar para debilitar a la lista de los trabajadores. Esta es la conclusión que sacaron los obreros en su conjunto, los que pacientemente sostuvieron, con trabajo a reglamento para evitar un conflicto que sea una excusa para suspender la elección.


 


En estas condiciones desarrollaron la campaña y, a pesar de todo, las muestras de apoyo han sido enormes. En un cuadro complejo, donde los trabajadores están sufriendo ataques a las condiciones laborales, despidos, cierres de fábricas, los trabajadores de Sealy, se plantan y dan una bocanada de aire fresco, marcando un camino que más temprano que tarde se irá repitiendo en otros lados.

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