10/06/2004 | 854

Panorama de la lucha de TDO, luego del actazo en Merlo

Nutridas columnas provenientes de Merlo, de Morón, de la Matanza, con carteles identificatorios de numerosos barrios confundidos en una única marea humana con los trabajadores de TDO, se fueron aproximando a Plaza Merlo, donde ya los esperaban centenares de personas que se habían congregado para participar en el acto convocado por los trabajadores de Transporte del Oeste. Más de 4.000 compañeros se dieron cita en esta jornada, superando holgadamente la concentración organizada en Morón, apenas una semana atrás.


Este extraordinario evento popular terminó siendo una brutal derrota política del intendente Othacehé, quien no escatimó esfuerzos para abortar el acto. En las primeras horas del día, carros de la Guardia de Infantería se hicieron presentes en la cabeceras de Merlo y Morón, con una orden de un fiscal, para impedir la circulación de los micros.


Este sorpresivo operativo policial estuvo precedido por una rabiosa campaña, acusando a los trabajadores de TDO de “agitadores, manejados por el Partido Obrero”, cuya intención era “tomar por asalto el municipio”. La intendencia metía gato por liebre, pues sostenía que ella había respetado el acuerdo firmado con otras jurisdicciones, sin decir una sola palabra sobre la ordenanza que el Concejo Deliberante acaba de aprobar en virtud de la cual le quitan a TDO dos recorridos vitales y se lo entregan a otra empresa de la zona, la 216.


Merlo fue empapelada por afiches a favor de Othacehé en los términos señalados para no hablar de las radios y medios locales que obraron de vehículo de la campaña del intendente, mientras se practicaba una censura contra los trabajadores de TDO. La intendencia además, ofreció bolsones a los trabajadores de TDO, por supuesto, al margen del Cuerpo de Delegados, apostando a introducir una cuña divisionista en las filas de los trabajadores. Ni hablar de la intimidación en los barrios, que pusieron en marcha los punteros, o de los aprietes a quienes tienen algún plan de empleo.


El tiro, sin embargo, le terminó saliendo por la culata. El operativo policial es una prueba de debilidad del Municipio, quien pudo constatar por sus propios ojos que la lucha de TDO estaba convirtiéndose en una tendencia popular. Las 80.000 firmas del petitorio (la mayoría de Merlo), así como la corriente de adhesión verificada en muchas barriadas, en primerísimo lugar, las más afectadas por la falta de transporte, son el testimonio de que el conflicto había calado muy hondo en diferentes capas del pueblo. Lo que le ha quitado el sueño a Othacehé es este fenómeno, y más importante que ello, de que lo de TDO comenzaba paulatinamente a convertirse en el disparador de una bronca más general: la falta de transporte, de luz, de gas, de garrafas, la falta de trabajo y los bajos salarios, pero también, en particular, una marcada corriente de rechazo con respecto al propio Intendente. Recordemos que el patoterismo de Othacehé tiene en su haber una dilatada historia que va desde la agresión a comerciantes y remiseros, hasta a los choferes de la Libertador General San Martín, pasanso por la asamblea popular que funcionaba en el distrito, la persecución a opositores y el gatillo fácil, cuyo blanco fundamental son los jóvenes de las barriadas. Othacehé echó mano al recurso de la policía como un manotazo para impedir que los micros de TDO que venían, desde los días previos, haciendo caravanas y explicando los motivos de su lucha a los vecinos, culminaran ese incansable trabajo, trasladando a los vecinos a la Plaza.


Las versiones que comenzaron a circular de que la empresa 216 habría desistido de hacerse cargo de los recorridos sería un señal del golpe asestado. En caso de confirmarse esto, la ordenanza pasaría a inviabilizarse, al desistir la empresa adjudicataria del ofrecimiento.


Otra de las consecuencias de la movilización desarrollada se expresa en una aceleración en el pago de los días caídos. Estaría a punto de salir un decreto presidencial por el cual se entrega a los trabajadores de TDO un subsidio de 1.500 pesos, pagadero en tres cuotas. Este monto, por supuesto, es insuficiente teniendo en cuenta que, en la actualidad, se les adeuda a los trabajadores los meses de abril y mayo. Pero ese hecho no puede hacernos perder de vista que asistimos a un importante paso adelante, pues se rompe con el bicicleteo que el gobierno venía haciendo en este punto y le da un nuevo aliento al conflicto. Este decreto no estaba en los cálculos del gobierno, surge como resultado directo de la presión obrera. Se ha forzado al gobierno, en un mecanismo que tiene pocos antecedentes, a bancar los días de huelga derivados del conflicto. El decreto da pie por otro lado, para reclamar al gobierno provincial un tratamiento similar.


La otra gran cuestión es la puesta en marcha del servicio en manos de la nueva empresa llamada Ecotrans. Hay razones fundadas para dudar sobre su solidez económica. Luego de la deserción que han hecho las principales empresas de la zona oeste, el vacío debe ser llenado por este grupo que no tiene a su disposición las unidades necesarias y que improvisadamente ha salido al ruedo para reunir el parque automotor. Si uno se atiene a lo dispuesto por las resoluciones de la Secretaría de Transporte, la reanudación de los servicios debería producirse entre el 25 de junio y el 1° de julio. Habrá que seguir con mucha atención este tema, pues esta transición no estará exenta de marchas y contramarchas, con maniobras y presiones de por medio. Los compañeros de TDO van a reclamar institucionalizar una mesa integrada por representantes de la empresa y los trabajadores para estar en condiciones de fiscalizar la implementación de este proceso, que pasa a ser clave.


El panorama, tal cual como ha sido expuesto, obliga, más que nunca, a reforzar la campaña de movilización en curso. No hay que descuidar ninguno de los terrenos conquistados y hay que ir a la conquista de otros nuevos. Hay que seguir con la firma masiva del petitorio, con la recorrida de los barrios, con las caravanas, con los pronunciamientos y las asambleas entre los vecinos, estudiantes, docentes y comerciantes. A eso hay que sumarle la recorrida a todas las cabeceras de las distintas líneas de colectivos e impulsar en común el reclamo de un plenario de delegados del gremio y de un plan de acción. Los trabajadores de TDO están llamados a tomar en sus manos la tarea que la UTA debería hacer y no realiza. La lucha de TDO ya está revolucionando la zona oeste. Está en nuestras manos trasladar también esa onda expansiva al interior del gremio y el triunfo, no quepa la menor duda, estará asegurado.

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