12/06/2021

Paritarias en Luz y Fuerza ¿recomposición o pérdida de salario?

Impulsemos asambleas en todos los sectores por un aumento real del salario, vacunas para todos, la reincorporación de los despedidos y el pase a planta.

Este año la presión en las bases por la cuestión salarial llevó a Moser (Fatlyf), el titular de la Federación de Luz y Fuerza, y a Mancuso (LyF CABA) a dejar de «esquivar el bulto» con la excusa de la pandemia que usaron durante todo el 2020.

La maniobra dilatoria fue tal que contuvieron a los trabajadores del gremio sosteniendo el servicio eléctrico con algunos bonos, como fue el caso de los trabajadores de capital. Algunos son trabajadores de las empresas más rentables del país como Edenor, Edesur y algunas generadoras en la zona del Río de la Plata y el puerto de Buenos Aires, rentabilidad que obtienen mediante tarifas y un mercado cautivo que garantiza el Estado y con la tercerizaciólaboral avalada por el gremio. En medio de la pandemia, Edesur dejó sin trabajo a trabajadores de las tercerizadas Ema y Argencobra. En diciembre de 2020, Mancuso coronó la entrega de poder adquisitivo firmando un 26% en diciembre.

Este año inició la discusión paritaria mayoritaria Moser, quien lo hace absolutamente en línea con el gobierno ajustador de los Fernández y Guzmán, dado que la propuesta fue de 29% (lo previsto en el presupuesto para la inflación del 2021 y que es claramente un dibujo). No hay que olvidar que Moser, al estar al frente de la Federación, tiene a su cargo el grueso de la negociación salarial del país. Unas 75 paritarias con diversas empresas del rubro eléctrico -estatales y privadas- tanto del transporte como de distribución, cooperativas y generadoras. Estos acuerdos no tienen ningún mandato ya que las asambleas brillan por su ausencia tanto en capital como en la mayoría del país.

En capital, Mancuso terminó cerrando una paritaria en 5 cuotas (febrero 6%, abril 8%, julio 8%, octubre 10%, y, enero 2022, 7%) con posibilidad de revisión, por un 45% (ya que las cuotas son aumento de aumento). Esta cifra no compone la pérdida contra la inflación de 2020 (36% promedio, más de 40% en rubro alimentos). A su vez, no llegará a cubrir la inflación de este año ya que el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que realiza el Banco Central, entre medio centenar de consultoras privadas e instituciones académicas, fijó, en promedio, un pronóstico de inflación para todo 2021 del 46% y que la Universidad Di Tella estima en 50%.

Por su lado, Moser acordó una suba de paritarias 2021 del 29,5 por ciento y una revisión por inflación en noviembre con Nucleoeléctrica Argentina, una empresa del Estado. La misma será abonada en cuatro cuotas: 8% en marzo, un 4% en abril, un 6% en mayo y un 5,5% en julio. Claramente, muy por debajo de la inflación proyectada para 2021.

Empresas esenciales, trabajadores no tanto

Otro tema relevante es la cuestión sanitaria. Como todos imaginarán, el gremio de la energía eléctrica es esencial, no solo en tiempo de pandemia sino habitualmente. Sin embargo, los trabajadores del sector no fueron incluidos en ningún plan de vacunación. Esto a pesar de que, por ejemplo, quienes realizan tareas de las cuadrillas se ven obligados a circular por todos lados sistemáticamente. Como se ve, los trabajadores lucifuercistas son esenciales para las patronales y el gobierno a la hora de producir, pero no son esenciales sus vidas desde el punto de vista sanitario o humano.

Es necesario, por lo tanto, impulsar asambleas en todos los sectores para reclamar un aumento real del salario, vacunas para todos, la reincorporación de los despedidos y el pase a planta para los tercerizados. Pongamos en pie una organización independiente en el gremio.

 

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