21/07/2005 | 909

Parmalat

La lucha continúa en Pilar

El traslado de los compañeros de Carapachay a Pilar no ha pasado inadvertido en la planta. En las escasas semanas de su presencia en la nueva planta, los trabajadores trasladados han protagonizado varios reclamos. En primer lugar, se han plantado frente a la patronal advirtiéndole que era la última vez que colaboraban con la descarga de camiones. Esa tarea —tal cual lo expresaron— corresponde a otra área, es ajena a la categoría y funciones que les competen y desempeñan los operarios de Expedición. Tal inquietud le fue llevada al jefe de Personal del mismo modo que otros reclamos, como la falta de ropa de trabajo adecuada, cofres para los compañeros nuevos y vestuarios para el personal femenino.


Mientras tanto, la producción se sigue realizando a niveles muy inferiores a los normales y nada indica una perspectiva de reversión. Lo que sigue primando es la improvisación y la precariedad, como lo revela el hecho de que las nuevas cámaras de frío que se han instalado en Pilar en sustitución de las que funcionaban en el centro de distribución de Carapachay están apoyadas en racks (estanterías de los depósitos), que no están preparados para sostener ese peso ni cumplir esa función. Los racks, al mismo tiempo, son utilizados como soporte de las cañerías de amoníaco —que forman parte del sistema de congelación de las cámaras—, cuya presencia ya es una anomalía, pues se trata de una sustancia altamente tóxica y responde a una tecnología muy anticuada. Por otra parte, la estructura tiene parantes que sobresalen tres metros, convirtiéndose en una amenaza para los compañeros que se desplazan en Expedición. En resumen, estamos frente a una bomba de tiempo que puede terminar en una verdadera catástrofe. La inseguridad y desprotección laboral están a la vista, lo cual es más preocupante teniendo en cuenta los antecedentes de Taselli, en el Turbio o, más recientemente, en Altos Hornos Zapla, donde los trabajadores pagaron con su vida la voracidad patronal.


El reclamo sobre la seguridad y la exigencia de medidas básicas para proteger la vida y la integridad física de los compañeros se incorpora a la gran batalla que vienen librando los trabajadores contra el vaciador y sus planes.