15/08/1996 | 506

Paro activo de 36 horas

Si faltaban razones para que el paro del 8 tuviera continuidad, las medidas anunciadas el lunes por Roque Fernández son más que suficientes. Anunció un impuestazo a los combustibles, que llevará a que aumente el transporte y todos los productos de necesidad. Subió 30% el aporte de los autónomos. Elevó en 5 años la edad de jubilación de las trabajadoras. Congeló la parte de los impuestos que va a las provincias, para asegurar que las gobernaciones llevarán adelante la cesantía de empleados públicos. Y se comprometió a bajar en 3 puntos los aportes patronales, por encima de las rebajas del 30 al 80% anteriores. 



También anunció impuestos a los exportadores y a una serie de actividades, como los seguros o la medicina privada, que ya han provocado la rebeldía de la gran burguesía. En menos de 3 horas, Menem dio marcha atrás con los impuestos a los medios de comunicación y a las escuelas con financiamiento estatal, es decir, las que están bajo la órbita de la Iglesia. La clase patronal ya le advirtió al gobierno que podará del paquetazo todas las medidas que la perjudican. 



¿Y la CGT? ¿Y los sindicatos? La burocracia sindical está a los tumbos. No terminó de abrochar la legalización de los decretos antisalariales de asignaciones y tickets, con la pretensión de que el corte del salario familiar se aplique en tres franjas de salarios, hasta los sueldos de 1.500 pesos, y no en dos, cuando  el aumento de los combustibles, de las tarifas,  la elevación en 5 años de la edad de jubilación de las trabajadoras y la eliminación del aporte patronal al PAMI, significan un ataque aún mayor al del salario familiar y los tickets. 



Hay que reconocer que no sólo Gerardo Martínez carece de programa. Para el CTA  “‘la profundización (del paro) no pasa por un paro inmediato y menos de 48 horas, esa idea es de cuarta’, fueron las opiniones más benévolas de la dirigencia combativa”, según Página/12 (10/8). ¿Cómo piensa el CTA recuperar  el salario familiar, combatir la desocupación, hacer frente al tarifazo? ¿Con la inacción? ¿Con el programa económico del Frepaso, que defiende las privatizaciones, pide nuevas concesiones al gran capital  y salarios por productividad y eficiencia? ¿Con la alianza con la UCR, que debutó con De la Rúa por medio de la amenaza de descontar el día del paro a los huelguistas de la municipalidad?



El paro del 8 ha abierto un mayor período de iniciativas de las masas, que se verificó en el propio paro por la labor de los activistas y delegados combativos, y que  las burocracias quieren contener con el palabrerío, con acciones sin programa  ni perspectivas, con el  desgaste y la inacción. 



Por eso, porque están pendientes todas las reivindicaciones que llevaron al paro del 8, y ahora se agrega este paquetazo, es que está a la orden del día el paro de 36 horas. 



El paro de 36 horas se impone por encima de las pavadas o poses combativas de la burocracia. El movimiento obrero, los delegados y activistas, tienen que contraponer a las palabras y gestos de la burocracia, un claro programa de reivindicaciones: derogación de los decretos antisalariales; abajo el proyecto de Oraldo Britos y Castillo que  legaliza el saqueo del salario familiar; convocatoria de paritarias libremente elegidas, para discutir el aumento salarial y la derogación de la flexibilidad laboral; seguro al desocupado de 500 pesos; anulación del aumento de la edad jubilatoria para las mujeres y del aporte de los autónomos; jubilación a los 60 años, con el 82% móvil, fuera la intervención del PAMI; restitución del aporte patronal para financiar la salud de los jubilados, defensa de las obras sociales bajo control obrero; anulación del boletazo; cese del pago de la deuda pública a los acreedores internacionales y grandes acreedores nacionales.

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