02/04/2020

Persecución laboral en Trenes Argentinos frente a graves denuncias de incumplimiento en seguridad e higiene

Trenes inseguros y sin desinfección: la burocracia de Sasia mira para otro lado
Agrupación Causa Ferroviaria Mariano Ferreyra - Lista Gris

Poco antes de que se declarara la cuarentena por la pandemia de coronavirus, los compañeros del depósito de trenes de Llavallol de la línea Roca denunciaron una cacería de brujas contra el personal por parte de la jefatura de Material Rodante y reclamaron su remoción.


Los hechos comenzaron durante el año pasado. Primero, la jefatura lanzó una acusación al personal del presunto boicot a los materiales de trabajo que se utilizan para realizar las calibraciones del sistema ATS (freno automático de tren). El resultado fue sanciones a todo el personal del laboratorio de electrónica con suspensiones de varios días.


Luego, otro boicot aludido por la jefatura fue el sabotaje a los motores de las formaciones que se encontraban en el depósito. En estos casos, nunca fue hallado el presunto responsable real de las acciones denunciadas.


Frente a estas acusaciones, la comisión de reclamos verde de la Unión Ferroviaria, luego de reunirse con el jefe de depósito, argumentó que era preferible aguantar una suspensión a que intervenga la Justicia, dando por cierta la calumnia de la jefatura. El pedracismo, incorporado al directorio de Trenes Argentinos, es incapaz de cuestionar arbitrariedad alguna de la empresa.


De inmediato, la jefatura utilizó las acusaciones para colocar cámaras de vídeo en los sectores de trabajo.


Otro aspecto de la persecución laboral es la manipulación de los horarios, francos y feriados sin comunicarlo formalmente. En el turno de la tarde, se procedió a aplicar una severa sanción a quienes que no se presentaron a trabajar un feriado aunque no habían sido notificados de forma correcta. También se practica el traslado de operarios como forma de castigo.


Se dio el caso de un operario que no firmó su ingreso en horario, no por haber llegado tarde sino por haberse olvidado. La jefatura, en vez de hacer un llamado de atención, buscó sancionar inmediatamente, aunque el ingreso se encontraba registrado de forma dactilar en los molinetes de seguridad.


Los compañeros destacan la arbitrariedad que maneja esta jefatura, ya que cuando uno de los jefes descarriló una formación dentro del depósito, habiendo provocado la rotura de 10 durmientes, lo primero que se hizo fue tapar rápidamente el problema en cuestión y no se sancionó a nadie por esta negligencia.


Esta gerencia no sólo hostiga a los trabajadores sino también a los supervisores, pretendiendo que ellos aceleren el trabajo con el mínimo de personal requerido, con herramientas que muchas veces son traídas de las casas por los mismos operarios. Se utilizan repuestos extraídos del desguace de los trenes chocados, como el del accidente de Tolosa. También se usan partes de la timonería de freno que son sustraídas de las formaciones que se encuentran abandonadas hace ya un tiempo en el depósito de Gerli.


Los compañeros denuncian que los trenes eléctricos más viejos (marca Toshiba) se encuentran fuera de parámetros de transporte de pasajeros, lo cual es un riesgo a la seguridad de usuarios y personal. Son formaciones con recurrentes problemas de frenos. Pero la Jefatura quiere la cantidad de formaciones en el horario estipulado, a costa del peligro de un posible descarrilo o accidente.


Violación de las condiciones de trabajo e higiene en tiempos de pandemia


La mayoría de los trabajos son realizados por operarios que tienen las categorías iniciales, quienes aceptan por evitar problemas con la jefatura. Tampoco se les reconoce a los trabajadores la mayor función real de las tareas que relevan.


El pasado 31 de enero, se hizo, como es de costumbre de forma aleatoria, el control de alcoholemia en el depósito Llavallol. La mayoría de los operarios se encontraba trabajando y fueron avisados por altoparlante una sola vez de que los profesionales que realizan el test se encontraban listos para realizar los controles pertinentes. El parlante se encuentra defectuoso y no se escucha de forma nítida, además del sonido ambiente que provocan las formaciones dentro del galpón, que no permite escuchar. Este aviso no fue reiterado por personas a cargo o superiores del sector. La gerencia argumentó que el personal se negó a hacer el control y pidió a Recursos Humanos una sanción de 5 días de suspensión para 15 trabajadores por igual: supervisores, operarios y administrativos. Incluido un compañero que lleva 37 años de servicio y es su primera sanción.


Los trabajadores denuncian también que los vestuarios presentan condiciones infrahumanas: inodoros rotos o fuera de servicio, sin papel higiénico disponible, sin limpieza.



Los compañeros trabajan sin barbijos ni mamelucos de protección. Pero no se trata sólo de las instalaciones y condiciones de trabajo del personal: las formaciones no son diariamente desinfectadas, como exige la normativa emitida por el Ministerio de Trabajo para combatir la expansión del Coronavirus y ante el peligro que representan trenes contaminados que transportan al personal de los servicios esenciales exceptuados de la cuarentena. Sin embargo, se les coloca la etiqueta de certificación de desinfección. Esto solo bastaría para que se inicie causa penal por atentar contra la salud pública a toda la jefatura de Transporte del ferrocarril Roca.


¡Reclamamos el fin de la persecución y el levantamiento de todas las sanciones,  así como el reintegro de los salarios caídos! ¡Que la empresa respete las condiciones laborales y la seguridad e higiene del ámbito de trabajo! ¡Provisión de todos los elementos de protección frente a la pandemia! ¡Desinfección diaria de todas las formaciones! ¡Fuera esta jefatura! Por la autoconvocatoria de los trabajadores.


Basta de complicidad de la conducción de la Unión Ferroviaria con la arbitrariedad empresaria de Trenes Argentinos!

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