28/06/2021

Petroleros: Guillermo Pereyra ¿quiere modificar la adenda entreguista que él mismo firmó?

Así lo declara ante los medios el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa. El pez por la boca muere.

En un contexto donde al calor del precio del barril y la demanda invernal de gas las petroleras han levantado el nivel de producción en Neuquén, el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa, Guillermo Pereyra, declara ante los medios de comunicación que solicita un acuerdo con las cámaras patronales para cambiar la adenda que en su momento él firmó y que implicó una flexibilización laboral del convenio colectivo de trabajo. La justificación resulta increíble: dice que aquella adenda “fue firmada en otro contexto”.

La “adenda” fue producto de un chantaje de las petroleras, como siempre con YPF a la cabeza, que en diciembre de 2016 sostuvo que “no podía sostener dotaciones ociosas”. Ese “otro contexto” que menciona Pereyra fue a inicios del año 2017. Desde doce meses antes, el precio del barril había iniciado una recuperación desde los U$S 30 de mediados de 2014 hasta los U$S 53 a aquel momento. Por lo tanto, la misma no se firmó en un marco de caída de precios, sino de una pendiente de más de un año hacia arriba.

Por su parte, el ministro de Energía de aquel entonces, Juan Aranguren, aportó desde el Estado a través de un decreto -el 46/2017- un sendero de precios para subsidiar la mayor producción de gas no convencional. Para completar los reclamos patronales, la dirección del sindicato petrolero aportó su firma a la adenda, otorgándole a las empresas la posibilidad de producir con menos dotaciones, en adversas condiciones climáticas y en horarios antes vedados entre otras concesiones. Era lo que necesitaban para bajar los llamados “costos laborales”, y recién entonces despegar la cantidad de fracturas realizadas.

El mismo Guillermo Pereyra debe reconocer que de aquellas cuatro fracturas por día de promedio, se ha pasado, luego de más de cuatro años de “adenda”, a un promedio de 10 fracturas diarias. Fueron más de tres años de crecimiento sin pausa de la cantidad promedio de fracturas en un 150% y del nivel de productividad por obrero. Llegada la pandemia, el sindicato volvió a facilitar el aumento de la productividad por un año y medio más.

Desde la firma de la adenda, la producción petrolera se ha duplicado, y la de gas ha crecido levemente. Parece que recién ahora el secretario general Guillermo Pereyra se da cuenta de cómo ocurrió esto. “Hay una sobrecarga de los trabajadores en sus actividades diarias, y lo mismo ocurre con los récords de perforación con menos equipos que antes”, declaró a LM Neuquén este 26/6.

Por supuesto, las petroleras no quieren retroceder un milímetro de los avances sobre el convenio colectivo de trabajo y la flexibilización laboral obtenida. Aunque Pereyra se muestra positivo respecto a llegar a “buen término”, su optimismo puede buscarse en otro de los aspectos que la burocracia sindical reclama: la incorporación al convenio petrolero de las y los trabajadores de la salud que actúan sobre los yacimientos, y de quienes trabajan en la elaboración de las arenas de fractura. No debería extrañar que todo termine, a lo sumo, en un cambio cosmético, en algún bono de capacitación para el sindicato y en el encuadramiento en el convenio petrolero del personal de salud y de producción de arenas.

En la perspectiva de aumentar más aún la producción con miras a la exportación, la burocracia sindical entreguista pretende curarse en salud, en un marco en que salarialmente sus bases no han recuperado el poder adquisitivo perdido y que los ritmos laborales son infernales.

El papel jugado por los Guillermo Pereyra de norte a sur ha sido fundamental para garantizar, junto a las medidas de los gobiernos, la caja y la fuga de divisas de parte de las empresas. Nacionalizar bajo control obrero toda la industria energética se vuelve cada día más la única medida coherente y necesaria para terminar con el saqueo.