27/02/2019

Peugeot suspende por dos meses a todos sus trabajadores

Reclamemos un plenario de delegados con mandato de toda la industria.

La crisis de la industria automotriz en la zona norte es total. Al cierre de líneas y turnos en Volkswagen y Ford, a la oleada de despidos masivos, suspensiones y cierres en todas las autopartistas que proveen a las principales terminales, se le suma que a partir de mañana el 100% de los trabajadores de la planta del Palomar de Peugeot serán suspendidos por dos meses, deteniendo la producción hasta fines de abril.


La empresa viene de anunciar con bombos y platillos la fabricación del nuevo 208 con sistema eléctrico de carga, algo que debería redundar en inversiones y nuevos puestos de trabajo: sin embargo, suspende a la totalidad del personal pagando salarios al 75% del básico; es decir, los trabajadores percibirán la mitad del sueldo.


La lucha es ahora


La suspensión masiva desmiente la línea que desarrolla la UOM de 3 de Febrero, sindicato que representa a los menos de dos mil trabajadores que quedan en la fábrica, cuya política es “adaptarse a los planes de la empresa para salvar la fuente de trabajo”. Así dejaron pasar una reducción de miles de puestos desde 2014 hasta aquí. Los que quedaron trabajando lo hacían solo en un turno, y en los últimos meses sólo dos días a la semana.


La Comisión Directiva de la UOM actúa como un factor de contención de las bases, en un rol idéntico al del SMATA en Volkswagen y en Ford. El mismo papel viene jugando la UOM en el conjunto de las autopartistas. “Este es el plan de la empresa, la empresa es una víctima de Macri, Aguantemos hasta 2019”. Las suspensiones pasan sin que se haga una sola asamblea de planta, sin una medida de lucha, ni siquiera un comunicado de prensa.


No es menor que sea una Comisión Directiva rabiosamente kirchnerista la que deja pasar el ajuste macrista: el hijo del Secretario General está pre postulado para Senador por Unidad Ciudadana, lo que lo inscribe en la línea yaskista de “no hacer olas hasta la elección”. Traducido al lenguaje callejero, es dejar que pase el ajuste sin pelear para que el peronismo vuelva con el visto bueno del FMI y la clase capitalista.


Que la crisis la paguen los capitalistas


La realidad económica del grupo PSA de Argentina pone en serias dudas su supuesta “crisis económica”. Se valen de la caída del consumo para atacar a los trabajadores, aduciendo una crisis que no han demostrado – en la misma línea que Madanes Quintanilla, Coca Cola y otras. Hay que reclamar la apertura de los libros contables de la empresa, con una comisión de control de los trabajadores electa en asamblea general, que garantice el pago del 100% de los salarios como prioridad.


Los trabajadores tenemos que reclamar un plenario de delegados con mandato de base de todas las fábricas automotrices para organizar la lucha contra los despidos y suspensiones y defender todas las conquistas que las patronales pretenden liquidar.


 


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