Sindicales

22/9/2020

¿Qué pasa con las paritarias y el salario?

Reclamemos el 40% y los protocolos obreros por el Covid.

Willy Monea, Ojo Obrero Fotografía.

El motín de la policía bonaerense tuvo alcances de sedición: los policías apretaron al gobernador Axel Kicillof en su residencia y al presidente Alberto Fernández en la Quinta de Olivos. Fueron premiados con un 40% de incremento en sus ingresos. A partir de ese levantamiento, la ola de aumentos se está extendiendo a todas las fuerzas represivas.

Los trabajadores del Puerto de Buenos Aires, que en medio de su paritaria por aumentos salariales salieron a la huelga porque las patronales habían roto la conciliación obligatoria impuesta por el Ministerio de Trabajo, fueron detenidos por la Prefectura y encarcelados por la justicia durante 10 días, amenazados incluso de ser trasladados a un penal.

La relación entre uno y otro hecho es directa y agrega impunidad para reprimir los reclamos populares, como también ocurre con los trabajadores que han ocupado tierras ociosas para resolver el agudo problema de la falta de viviendas.

Alberto Fernández y Axel Kicillof han sido los “mejores paritarios” de la Bonaerense, conscientes de su dependencia de las fuerzas represivas para contener la creciente reacción popular en medio de una crisis económica y social que se agudiza minuto a minuto. Junto a la permanencia de Sergio Berni, jefe de la Bonaerense y promotor de los desalojos violentos ocurridos en distintos distritos, a cuyos ocupantes acusa de delincuentes, son síntomas del rumbo antiobrero del gobierno peronista.

La CGT y la CTA congelan las paritarias mientras avalan reclamo policial

Los Daer, Acuña, Yasky y cía tienen cerrada bajo cuatro llaves las paritarias. Las pocas que se firmaron fueron todas a la baja. Sólo el 19% de los trabajadores formales firmaron algún acuerdo salarial (uno de cada cinco trabajadores), sin alcanzar la inflación hasta junio ni la proyectada de más del 40% hasta fin de año. El deterioro será mayor, porque no incluye el impacto devaluatorio e inflacionario de la depreciación del peso que está ocurriendo desde hace semanas. Con esta tónica, el gobierno piensa “abrir” a cuentagotas las futuras negociaciones paritarias, luego de una pérdida del 20% del poder adquisitivo durante el 2019.

Hunden los salarios

La más paradigmática de las paritarias a la baja fue la de la burocracia sindical docente de Ctera, que firmó por un ¡0% de aumento!

Armando Cavallieri, de Comercio, acaba de firmar una entrega también histórica, de siete sumas fijas de $5.000 hasta marzo de 2021, con salarios que hoy rondan menos de $36.000. Los mercantiles cobrarán en marzo del 2021 salarios por debajo de la línea de pobreza (a agosto, $46.000). Las sumas fijas pactadas por Cavallieri llevan el salario mercantil en marzo próximo a apenas $50.000. La paritaria aún está en cuestión, porque las patronales quieren bajar otros ítems de resguardo de puestos de trabajo, y por presión de las pymes que señalan no poder cumplirlo.

Ello ha obligado al ministro de Trabajo Moroni a intervenir para salvar una paritaria clave para las patronales y los gobiernos. Este acuerdo fija salarios de pobreza para 1,2 millones de trabajadores. Héctor Daer, uno de los secretarios generales de la CGT, ya había firmado paritarias con sumas fijas durante 12 meses, también hasta marzo 2021, cuando el salario promedio de los trabajadores de la salud recién llegará a un promedio de $48.000.

La otra paritaria estratégica, de los metalúrgicos de la UOM, Caló la resolvió con cinco sumas fijas de $6.000 hasta diciembre, pero las “empresas en crisis podrán reclamar una adecuación” (Infobae 21/9).

Carlos Acuña, estacionero y el otro secretario general de la CGT, ni siquiera logró que las patronales le acepten abrir paritarias a la baja, y el grueso de los trabajadores cobra los ATP pelados.

La destrucción salarial es uno de los ejes del pacto UIA-CGT-gobierno, clave para las patronales pero también para el Estado, comprometido por entero en el pago de la deuda con los fondos buitre y el FMI. La contención de las burocracias sindicales contra los reclamos obreros, en función de sostener el plan de ajuste del gobierno peronista, busca complementarse con la represión de los conflictos que los superen, como fue el desalojo por la fuerza del piquete de los trabajadores de la Algodonera Avellaneda, en Santa Fe.

Más allá de la crítica a los métodos, toda la burocracia reconoció la “justeza” del reclamo policial. Los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer y Carlos Acuña, hablaron de “exceso del legítimo reclamo”. Y Hugo Yasky, cuasi funcionario de Alberto Fernández y Axel Kicillof, líder de la CTA de los Trabajadores, sostuvo que la policía tiene todo el derecho a reclamar.

En el plano del Estado, sin embargo, las dos CTAs también van por sumas fijas, muy probablemente por debajo de las pautadas en la actividad privada. Se habla de sumas fijas de $7.000, en negro, extraordinarias y fuera también del salario. También los docentes, estatales, judiciales y trabajadores de la salud quedarán por debajo de la línea de pobreza.

La paritaria del Sutna pateó el tablero

La situación no da para más. El aumento del 40% obtenido por la Bonaerense, además de indignación, desató la furia salarial de los trabajadores, especialmente estatales. Puso en el tapete la lucha por un aumento salarial del 40% para toda la clase obrera.

Los trabajadores del neumático, que hace cuatro años recuperaron el sindicato de manos de la burocracia sindical kichnerista de Pedro Wasiejko, volvieron a obtener la mejor paritaria obrera. Le arrancaron a las patronales un 37% de aumento, que supera la inflación anual pasada y también la proyectada hasta fin de año. En la negociación impusieron también una revisión en el mes de marzo y una cláusula que permite reabrir la discusión salarial frente a cualquier desequilibrio brusco de la economía, un aspecto estratégico en medio de la actual devaluación y escalada inflacionaria. También se suma una bonificación de fin de año de 7.000 pesos.

El aumento supera entre cinco y siete puntos a las grandes paritarias firmadas hasta el momento. La paritaria neumática fue el resultado de una lucha previa con paros y movilizaciones, que doblegaron a las patronales y al Ministerio de Trabajo, gracias al carácter clasista, combativo e independiente del Sutna.

Plan de lucha y autoconvocatorias por salario, salud, tierra y vivienda

Las luchas obreras en curso, aún aisladas férreamente por las burocracias sindicales y los movimientos sociales vinculados al Papa, están abriendo una nueva situación. La Coordinadora Sindical Clasista del Partido Obrero llama a los trabajadores a profundizar ese rumbo.

La capitulación salarial ante la Bonaerense disparó el reclamo salarial en todo el movimiento obrero, y especialmente entre docentes y estatales. Las/os enfermeras/os y profesionales de la salud se movilizaron el 21 de septiembre en forma autoconvocada en todo el país, reclamando aumento salarial, basta de precarización laboral y la cobertura necesaria para no morir por salvar vidas en medio de la pandemia.

En las fábricas crece el repudio a las paritarias a la baja, la reducción de salarios, los despidos masivos, la falta de protocolos obreros de salud para no contagiarse y la violación de los convenios.

Los estatales y docentes, especialmente de la provincia de Buenos Aires, reclaman por la reapertura de las paritarias congeladas por Alberto Fernández y Axel Kicillof.

Las/os trabadoras/es sin tierra ni vivienda han salido a las calles para frenar los desalojos, como el que está planteado contra la gran toma de Guernica.

La clase obrera ocupada y desocupada debe intervenir en esta crisis en defensa propia, por el salario, la ocupación, la salud y la vivienda.

¡Fuera el pacto CGT-UIA-gobierno! ¡Asambleas y autoconvocatorias para imponer en nuestros gremios un plan de lucha por 40% de aumento, como en el Sutna! Unidad de ocupados y desocupados. Ningún desalojo. No a los presupuestos multimillonarios para armar un plan de seguridad contra los reclamos obreros. Fuera Berni.