09/12/2019

¿Por qué pudieron ganar la lucha las y los residentes y concurrentes?

Un balance y desafíos para compartir y debatir con todas y todos los que participaron de esta histórica lucha y también con las y los activistas sindicales de la Ciudad y más allá.

En apenas 8 días y de manera fulminante residentes y concurrentes derrotaron el intento del gobierno de Rodríguez Larreta de hacer avanzar y consolidar a través de una ley un régimen de super explotación y precariedad laboral. Enfrentaron a un gobierno que acaba de obtener el 55% y que cuenta con una mayoría automática en la Legislatura. Y lograron que la ley votada se dejara sin efecto y se abriera una mesa para discutir una nueva que tome sus reivindicaciones. ¿Cuáles fueron las claves de la victoria?


1. Una organización previa: el rol de la asamblea de residentes y concurrentes de Caba


La lucha de residentes y concurrentes no nació de un repollo, tuvo distintas expresiones y estallidos en el pasado reciente. En 2016 se desarrolló un proceso de paros y movilizaciones contra el mismo régimen precarizador que ahora se quiso consolidar y profundizar por ley. Desde allí la asamblea de residentes y concurrentes de Caba ha mantenido su existencia con las alzas y baja propias de la lucha. Esta experiencia independiente, democrática y de lucha permitió que frente a la votación de la ley, la asamblea fuera la referencia exclusiva de organización para el conjunto de trabajadores.


2. Corte de ruta y asamblea: la combativa movilización a la Legislatura


Fue la asamblea la que convocó a una concentración en las puertas de la Legislatura para rechazar la votación de la ley el día de su tratamiento. En la pugna por ingresar al recinto fueron reprimidos y esto obligó a la Asociación de Médicos Municipales (AMM) a convocar un paro al día siguiente. En la asamblea posterior a la represión votó el paro por tiempo indeterminado y la una movilización al día siguiente. Esta fue masiva, más de 3000 residentes y concurrentes cortó la totalidad de la 9 de julio, incluido el metrobús. Los medios nacionales cubrieron ampliamente el conflicto por la dureza de las medidas.


3. Veto o Paro: el paro sin guardias por tiempo indeterminado hasta conseguir el objetivo


El paro sin guardias puso en crisis al gobierno. Desmintió a la ministra Bou Perez quien había dicho que los residentes no hacen guardias. Sin residentes la atención colapsó. Resistieron la presión de las jefaturas de los servicios que los acusaron de abandonar a los pacientes. Ante el fracaso de esas presiones, las jefaturas comenzaron a plantear la necesidad de una solución hacia arriba. Lo mismo pasó con la AMM que pasó de rechazar la represión, pero no el contenido de la ley, a pedir el veto de la misma en apenas 48 horas. Luego de 72 hs de paro, la ministra Bou Perez que había convocado a una reunión a la AMM, tuvo que reconocer a la asamblea como interlocutora y la convocó a una reunión de urgencia. Era el principio del fin.


4. La votación de un cuerpo de delegados


Frente a la convocatoria de la ministra se realizaron asambleas en todos los hospitales donde se eligieron 2 delegados por hospital, un residente y un concurrente. Con otra masiva movilización consiguieron que los 68 delegados ingresaran a la reunión con la ministra, quien ofreció la participación de la asamblea en la reglamentación. En la asamblea posterior a la reunión se rechazó la maniobra de la ministra, se refrendó el paro y se convocó a un acampe en Jefatura de Gobierno. La votación de un cuerpo de delegados único y representativo de todos los hospitales y sectores que refrendara cada paso en asamblea, permitió la independencia del movimiento, de características verdaderamente masivas, y su funcionamiento democrático concentrado en la obtención del objetivo.


5. La independencia política y el rechazo a todas las maniobras de institucionalización


Los métodos de organización y de lucha adoptados permitieron al movimiento el rechazo y la desactivación de todas las maniobras para quebrar la lucha. En primer lugar la defensa del paro frente a las presiones de las jefaturas y la amenaza de descuentos y sanciones. Luego la pelea por no dejar en manos de AMM y Federación la negociación sino en el cuerpo de delegados, una sana desconfianza en la burocracia sindical. También las maniobras de la Defensoría por limar el filo de lucha de cada acción –que no se corte el metrobús, que no se bloqueen los portones de la Jefatura- y, junto a ATE, por institucionalizar la lucha, planteando que el veto no era posible y que había que comenzar a discutir un convenio colectivo. Todas las alas del Estado, desde el gobierno hasta la burocracia sindical, maniobraron para quebrar el paro y sacar a los trabajadores de la calle para poder llevarlos a una vía institucional de reclamo, y conducirlos a una derrota.


 



 


6. Jaque Mate: el asedio a la Jefatura de Gobierno


La movilización a Jefatura tuvo un objetivo claro, forzar una negociación real. Montada sobre el paro, el bloqueo de los portones hasta obtener una respuesta fue la estocada final para el gobierno que tuvo que recular y presentar en el acto un proyecto para dejar sin efecto la ley. Lejos de confiar en los funcionarios, la asamblea frente a Jefatura votó la continuidad del paro y la movilización hasta la votación definitiva en la Legislatura. Quedó desmentido el lugar común de que no sirve ir a la Jefatura porque “no te ve nadie”, la clave para conseguir algo es la acción directa.



Algunas conclusiones:


La lucha de residentes y concurrentes obtuvo un triunfo adoptando los métodos históricos de la clase obrera. El frente único de lucha por un reclamo, las medidas de acción directa, la asamblea democrática, la elección de delegados. Mantuvo su independencia frente al Estado y los partidos patronales que buscaron desactivar la lucha. Fue un Chile en chiquitito. Es una gran lección para todos los trabajadores frente al intento de imponerles un pacto social por el gobierno de Alberto Fernández y así descargar la crisis sobre sus hombros. La burocracia sindical peronista y kirchnerista que busca desmoralizar a los trabajadores diciendo que no sirve luchar, sufrió una desmentida categórica.


Por otra parte, la lucha desnudó que lejos de ser el ámbito de la democracia por excelencia, la Legislatura es una cueva de conspiración contra el pueblo y los trabajadores, que para imponerse deben tomar medidas “antidemocráticas” como la huelga, los piquetes y los bloqueos. La ley venía siendo discutida con la AMM, con Federación y con el bloque kirchnerista, que firmó el despacho. El único bloque que rechazó y llamó a movilizar fue el del Frente de Izquierda. Nuestro legislador, Gabriel Solano, hizo una minuciosa denuncia del régimen negrero que se pretendía promover, que tuvo una amplia difusión en los medios de comunicación y fue reivindicada ampliamente por el movimiento de lucha. Corrido este velo formal, en la democracia burguesa se revela una descarnada lucha de clases donde el Estado, sus partidos y su burocracia sindical se valen de esa formalidad democrática para maniatar la capacidad de lucha de los trabajadores.



Nuevos desafíos


El triunfo frente a la ley no puede ocultar que se volvió al estado de cosas anterior, una ordenanza totalmente precarizadora. Para abordar la negociación en la mesa que ofreció el gobierno es fundamental llevar un pliego básico votado por la asamblea. El límite a la horas semanales de trabajo, el pago y regularización de concurrentes, el respeto al carácter de ámbito formativo de las residencias son puntos básicos para avanzar.


Frente al rol nefasto jugado por AMM y Federación se plantea el problema de qué hacer con los sindicatos. Desde nuestro punto de vista hay que aprovechar el impulso de la lucha para avanzar en recuperarlos. En primer lugar que haya delegados paritarios de residentes y concurrentes en AMM y Federación, es un punto clave para luego pelear por agrupaciones y listas antiburocráticas en todos los sindicatos. El Frente de Recuperación Gremial en AMM y la conquista de la APSS en Federación son puntos de apoyo importantes en esta tarea. Luego la pelea por la unidad de los trabajadores de todo el hospital, a través de asambleas de todos los gremios y profesiones, es fundamental para la pelea contra el vaciamiento de la salud, las reivindicaciones de otras profesiones como el reconocimiento de enfermería y la lucha por el salario, luego de una pérdida sistemática de poder adquisitivo.


Los activistas surgidos en esta pelea son un capital invaluable para los desafíos que se abren para todo el ámbito de la salud. Con esta orientación avanzaremos desde Tribuna Municipal y el Partido Obrero apuntando a continuar una experiencia en común con todos ellos y reforzar una intervención independiente de los trabajadores en toda la Ciudad.

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