18/03/2020

¿Qué pasa en las escuelas de CABA frente a la cuestión sanitaria?

El gobierno expone a las/os trabajadores.
Por Amanda Martín Secretaria gremial Ademys

Suspendidas las clases en todo el país por 14 días, tal como lo veníamos reclamando desde las direcciones de sindicatos combativos, el panorama en las escuelas de CABA es disímil frente a una fuerte presión del gobierno para que la docencia vaya a toda costa a las escuelas a trabajar como si nada.


Luego de dos días de caos, en la medida que no había normativa clara sobre cómo avanzar en las licencias para las trabajadoras dentro de los grupos de riesgo o con hijas/os a cargo, fue la organización de los trabajadores la que está conquistando la extensión de las licencias pagas y, aún por estas horas, reclama que directamente se amplíen las licencias para todas/os, y que solo haya guardias voluntarias de forma excepcional en los lugares donde corresponda. Cuestión que está siendo motivo de lucha constante, debido a un “protocolo” emitido a última hora del día martes por CABA en sintonía con las resoluciones nacionales.


¿Cuáles son los reclamos?


A las demandas preexistentes sobre materiales de limpieza -lavandina, jabones, toallas, alcohol en gel-, previa a la suspensión, por el brote de dengue, las enfermedades de la época, se suman las denuncias de escuelas que deben comprar los materiales a través de las cooperadoras o maestras –como en el Distrito 5°, Barracas- para limpiar las escuelas.


El personal de maestranza, según protocolo emitido, debe concurrir con “normalidad” y no tiene ni los recursos, ni los mecanismos de prevención adecuados para realizar la tarea.


Las denominadas “guardias activas” no cumplen función alguna, porque hacen concentrar a varios docentes en una misma escuela o sala de profesores, con el solo objetivo de regimentar y controlar a las trabajadoras/es y no proceder a extender las licencias a todas/os los trabajadores con pago íntegro de haberes como corresponde, si realmente queremos prevenir la circulación del virus como dicen los gobiernos. De allí lo que anunciaron de forma oral los funcionarios del área de decretar la esencialidad de educación, que de confirmarse sería un antecedente grave para todo el gremio.


Las actividades pedagógicas que se fueron requiriendo están siendo enviadas vía electrónica, no sin dificultades para aquellas comunidades que no tienen acceso a internet, computadoras, y ni siquiera tienen 100 pesos para comprar cuadernillos impresos que las maestras realizaron, como en el Distrito 19, en el barrio de Soldati.


Las docentes que cesaron en su cargo, como están suspendidos los actos públicos para volver a tomar otro cargo, no fueron contempladas para que se les siga pagando los haberes y quedaron sin trabajo, sin cobro y con la incertidumbre de no saber cuándo podrán volver a tomar otro cargo.


Los docentes a cargo de familiares mayores de 60 años tampoco están contemplados y tampoco los que tengan dificultad con el transporte por las restricciones en su circulación.


El servicio alimentario no puede ser un sándwich


Cuando el ministro de Educación Nacional, Nicolás Trotta, salió a explicar por qué era importante mantener “escuelas abiertas” con suspensión de clases señaló que la escuela garantiza el derecho social a la alimentación (C5N, lunes 16/3), y agregó que también estaban para cuidar niños/as.


El carácter asistencial que ha adquirido las escuelas desde hace décadas en nuestro país, producto de la miseria social creciente que impacta en la tarea educativa y en el trabajo docente en una etapa de decadencia capitalista debe ser motivo de denuncia y reflexión, señalando sin dudas la responsabilidad del Estado y de los sucesivos gobiernos y cómo la superación de estas condiciones vendrá con una trasformación de la mano de la clase obrera.


Mientras tanto, lo que realmente sucede en las escuelas es motivo de luchas que debemos tomar cotidianamente. Es que ese “servicio alimentario” en CABA se traduce en un sándwich, una fruta y a lo sumo una barra de cereal que se reparte de forma deficiente –hay denuncias en el barrio de Flores que no llega ni siquiera la cantidad que se necesita-. Es decir, que no pueden garantizar a cargo de las concesionarias de alimentos tercerizadas una entrega de alimentos en regla y nos hacen responsables a los docentes, conducciones o auxiliares de entregar esas “viandas” escasas.


Desde Tribuna Docente hemos tomado esta campaña por la defensa de las condiciones de higiene y salubridad, para combatir la violencia estatal que nos expone a toda la comunidad educativa, que mete la esencialidad del área de educación para regimentar aún más a las/os trabajadores y que es motivo de organización y lucha en estos momentos de crisis. Es el programa que deberían adoptar las centrales sindicales para todos los trabajadores bajo relación de dependencia y no registrados. Unimos nuestros reclamos al conjunto de los trabajadores, poniendo en pie comisiones de control, licencias amplias con pago de haberes, suspensión de toda actividad, aumento de las partidas presupuestarias, resguardo y prevención para los trabajadores de la salud, entrega de alimentos reforzado en todos los barrios. Y por supuesto, estas medidas son incompatibles con orientar los recursos económicos al pago de la deuda externa, que planteamos no hay que pagar.

 

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