18/12/1997 | 569

¡Que Smata convoque a Asamblea General!

Cumplidos los 15 días de suspensión, la vuelta al trabajo en Ford está marcada por una gran incertidumbre. A esta altura, la desconfianza en las ‘garantías’ofrecidas por la patronal es muy grande.


El primer fusible de esta crisis ha sido el corte de las horas extras. Ahora viene la definición de un tema más importante: los 480 contratados.


La patronal ha planteado, ante las representaciones sindicales, la desvinculación al término de los contratos en el mes de marzo. Para sorpresa de muchos, Pardo —adjunto de la burocracia del Smata— había defendido en una asamblea de fábrica previa a las suspensiones, a los contratados contra el despido. La Asamblea votó esta posición.


Los 480 contratados se encuentran trabajando desde hace un año; no fueron tomados por razones temporarias y había un compromiso de efectivización que la empresa deja ahora de lado.


La defensa de los contratados por parte del rodriguismo es, sin embargo, una bravuconada de carácter verbal detrás de la cual no hay ninguna intención real. El verdadero problema es que están amenazados todos los puestos de trabajo, el convenio y el salario, como lo prueban la Volkswagen y la Ford de Brasil.


Existe una gran mentira patronal. Primero habló de una «caída estacional», ahora vino con la «crisis transitoria», pero en Clarín (1/12), el gerente de comunicaciones de una terminal dice que «si el mercado no se recupera en enero-febrero, confirmando que 1998 apunta débil por la caída de Brasil, las suspensiones decididas hasta el momento se pueden convertir en despidos». En Ford, esta situación es decididamente grave, porque el 80% de la producción del Escort tiene por destino a Brasil. La caída en las ventas de ambos mercados (Argentina y Brasil) determinó incluso la suspensión del proyecto Ranger, que afecta la planta de camiones. En un cuadro como éste, no se puede ‘esperar a los acontecimientos’.


En primer lugar, es necesaria una consigna de unidad de efectivos y contratados, como lo es el planteo del reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario. Esta es también una consigna de unificación con los demás trabajadores y la población de la zona, porque el problema afecta a Volkswagen, igual o peor que a Ford, y a las autopartistas. El reparto de horas es una consigna de unidad de la clase obrera toda.


En segundo lugar, hay que ir a fondo contra toda reforma laboral flexibilizadora, que agrava la disminución de puestos de trabajo. Smata habla sólo del convenio de ACARA (Concesionarios), como si el convenio Fiat-Smata se tratara de un lejano recuerdo del pasado. Ford pertenece al pelotón de convenios‘antiguos’, por condiciones de trabajo y de salario; su defensa es fundamental, incluso para los puestos de trabajo. Si a la crisis en las ventas se le adiciona la flexibilidad laboral, tenemos dos crisis sobre nuestras espaldas.


La asamblea general de la Ford mostró disposición a la lucha, a pesar de la falta de programa y propuestas concretas. Pero en todas las fábricas sin excepción, hubo cortes de extras, vacaciones, suspensiones y aun despidos.


Sin más vueltas, está planteada la Asamblea General del Smata, para organizar la lucha conjunta contra las suspensiones, por ningún despido, por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, por la defensa del convenio y el salario.


Antes y después de las vacaciones, el Partido Obrero impulsará esta perspectiva.

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