19/01/2012 | 1209

Río Negro, otra Santa Cruz

Los estatales frenan los primeros despidos

La Ley de Emergencia Económica y de Disponibilidad se puso en marcha. De esta manera, Alberto Weretilneck, ante la muerte de Carlos Soria, inaugura su cargo de gobernador.


Fueron despedidos y pasados a disponibilidad cientos de trabajadores de diferentes sectores de hospitales (enfermeros y profesionales de salud mental, laboratorio, hemoterapia, ginecología, clínica médica, guardias y personal de limpieza).


La ley tiene en la mira a unos 5.000 contratados y a otros 20.000 de planta.


Ante los amparos de los contratados, la Cámara Laboral falló que "el personal contratado por el Estado no goza de estabilidad en el empleo público", lo que viola una viejísima conquista de los empleados públicos.


En este ataque también se inscriben los despidos de trabajadores municipales de Cinco Saltos, Cipolletti, Fernández Oro, etc. (municipios como el de Villa Regina adhirieron a la ley) y de Promoción Familiar, así como los porteros del sistema educativo.


Río Negro es una caldera, porque las medidas de ajuste contrastan con el aumento del 300% de los funcionarios (50.000 pesos de sueldo) y las grandes concesiones a las mineras, que reciben el beneficio de la anulación de la ley que prohibía el uso del cianuro.


No era solamente Santa Cruz


Los trabajadores estatales despedidos reaccionaron inmediatamente con asambleas en los lugares de trabajo, en donde se borraron las diferencias de gremio. Las diversas medidas de fuerza que se votaron en varios casos arrastraron a dirigentes do ATE y UPCN, que no querían superar el "estado de alerta". Es que habían firmado un acta-acuerdo a favor del ajuste con el ex gobernador Carlos Soria, que preservaba los contratos de áreas esenciales, como la de la salud. Tuvieron lugar marchas, radios abiertas, cortes, ocupación de organismos públicos, retención de servicios y concentración en los puentes carreteros -en Cipolletti, Rio Colorado, Bariloche, Villa Regina, Viedma, Cinco Saltos, Catriel, Alien, Cervantes, Ingeniero Huergo, Chichinales, Roca.


A los trabajadores de los hospitales se sumaron otros sectores afectados.


Al calor de la sequía y las altísimas temperaturas, se gesta una rebelión que se va macerando. El gobierno del PJ (FPV) y las direcciones sindicales actúan abiertamente integrados, contra un pueblo trabajador que venía golpeado por las consecuencias de las cenizas del Volcán Puyehue.


La tregua no va


Ante la visita del gobernador Weretilneck a Bariloche, los trabajadores marcharon contra los despidos y los crímenes impunes de anterior data. Numerosas organizaciones ambientalistas se sumaron, en rechazo a la minería contaminante y a la ley anticianuro. La dirección de ATE, sin embargo, organizó una movilización de bienvenida al nuevo gobernador. Ya se habían comprometido a "sostener la continuidad de nuestro Estado", luego del asesinato de Soria.


Los trabajadores, en oposición a la burocracia, ampliaron su campo de movilización y obligaron a Weretilneck a frenar la ejecución de los despidos. El gobierno y las direcciones gremiales anunciaron que se "elaborará otro tipo de metodología".


Los trabajadores en asamblea ya han rechazado cualquier intento de sustituir la dependencia laboral por el contrato de locación de servicios (monotributo). El gobernador retrucó que "continuarán los trabajadores que cuenten con una evaluación positiva", según lo establecerá una nueva ley de Recursos Humanos.


Las próximas asambleas interhospitalarias e intersindicales organizadas por abajo, tienen la posibilidad de dotar al movimiento de lucha de un programa alternativo y de plantear un plenario provincial de delegados con mandatos de asambleas. Es decir, preparar las condiciones para una huelga general con ocupación de los lugares de trabajo.


Una nueva etapa de lucha


La crisis política abierta tras la muerte de Soria y el ajustazo ha sido alterada por la respuesta de los trabajadores. Weretilneck tiene presente el antecedente de Santa Cruz e intentará ganar tiempo hasta febrero, enfriar el proceso de rebelión y que las direcciones de la CGT y la CTA retomen las riendas.


El Partido Obrero, presente en esta lucha, llama a los trabajadores a aferrarse a la independencia política de los sindicados, para defender una salida anticapitalista a la crisis.


Ningún despido. Pase a planta con plenos derechos laborales, sin tercerizaciones, ni contratos precarios. Aumento de salarios. Abajo los tarifazos. Plan de lucha de los gremios de la CTA y la CGT. Abajo la Ley de Emergencia Económica y de Disponibilidad. Abajo la ley que entrega la provincia a la minería de cielo abierto.

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