26/09/2020

Río Negro y Neuquén: las paritarias de rurales y empacadores, dilatadas por las burocracias

Por asambleas para debatir un plan de lucha.

Las paritarias de Uatre que corresponden a las de los y las trabajadoras que realizan «tareas varias» estos meses, y las paritarias de Soefrnyn, es decir de los empaques, que debería haberse cerrado en julio, siguen estirándose. Aunque estas maniobras son un clásico de estas direcciones sindicales asociadas a la patronal frutícola, el contexto de pandemia produce solo más bronca entre este sector de trabajadores. Es que en ambas actividades, consideradas esenciales durante la pandemia de Covid-19 no hubo bono y en miles de casos, ni siquiera las condiciones mínimas de bioseguridad en los lugares de trabajo. Mientras las paritarias se estiran, los salarios, que promedian los $30.000, se alejan cada vez mas de la línea de pobreza, hoy en $45.100. Ni hablar de la canasta básica familiar, hoy arriba de $70.000.

Las noticias alrededor de estas negociaciones llegan a cuentagotas y sin mayor claridad de qué se discute, sobre todo respecto de porcentajes. Como siempre, de espaldas a los y las trabajadoras. El porcentaje negociado históricamente siempre termina siendo menos del que verdaderamente se necesitaría para en primer lugar, elevar los salarios por encima de la línea de pobreza. Si sumamos que en este tiempo en las provincias de Río Negro y Neuquén la desocupación asciende a niveles altísimos, haciendo que prácticamente el 90% de toda la masa laboral de este sector esté sin trabajar, el no cierre de paritarias no es inocente, y un ataque directo al movimiento obrero del sector.

Es que las burocracias se han valido de la dispersión de miles de trabajadores y trabajadoras que en estas épocas trabajan en otras actividades para hacer la plancha. Como es sabido en estas provincias y en estas actividades la temporalidad es un denominador común, y esto es manipulado por la burocracia. En primer lugar para estirar los cierres de paritarias en favor de las patronales, depreciando y devaluando salarios en pesos; y en segundo lugar, es aprovechado para no salir a luchar por un subsidio al desocupado de no menos de $30.000. El subsidio interzafra, que ambas burocracias han salido a vender en los últimos días como una conquista, es en realidad una miseria, sobre todo para los y las trabajadoras, porque son solo $5000, un vuelto para las patronales y el gobierno. Además, conocido el listado de beneficiarios del interzafra de Uatre, puede verse, según palabras de los y las trabajadoras un acomodo a dedo, incluso de personas que ni siquiera pertenecen a la actividad. En un proceso devaluatorio que no ha parado desde la llegada del nuevo gobierno, pero que es una política de continuidad de todos los gobiernos, el no cierre de paritarias tiene que ser leído como un ataque directo de la patronal, el gobierno y las burocracias al bolsillo de cada trabajador y trabajadora de la fruta.

La necesidad de asambleas y plenarios regionales y provinciales son una necesidad de primer orden. La burocracia no puede seguir decidiendo de espaldas a los y las trabajadoras sin mandato.

Por un salario igual a la canasta básica familiar. Por un subsidio de $40.000 al desocupado.

Por un congreso de todo el movimiento obrero frutícola. Fuera la burocracia de los sindicatos.

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