La cadena de Hipermercados Tigre en la ciudad de Rosario llegó a tener 14 sucursales y emplear a 700 trabajadores, hasta que el 28 de diciembre de 1998 se presentó en un sospechoso concurso de acreedores. Decimos sospechoso, porque durante todo ese mes de diciembre la firma Tigre se presentaba en los Tribunales rosarinos como posible compradora de una cadena de supermercados en quiebra. De esta manera, aumenta su pasivo en forma extraordinaria, ya que en ese tiempo y con la excusa de la posible compra de los nuevos supermercados, las empresas proveedoras llenan seis galpones de mercaderías… (Además de los depósitos propios de la firma, que ocupaban más de una manzana.)


Esta sospechosa maniobra que llevó el pasivo de la empresa en concurso de acreedores a una suma superior a los 40 millones de dólares, jamás fue investigada ni considerada por la Justicia ante las denuncias que la propia Asociación Empleados de Comercio de Rosario realizó periódicamente.


Se inicia entonces un largo calvario para los empleados de la firma, que soportan la pérdida de todo tipo de derechos y el robo de los aportes previsionales y sociales, así como asisten a la desaparición paulatina de maquinarias, herramientas, muebles y camiones…


No está de más aclarar que, durante esos meses, se presentaron denuncias detallando la desaparición de estos bienes, cosa que la Justicia tampoco investigó…


Así llegan a perderse centenas de puestos de trabajo por el cierre paulatino de sucursales, y el cercenamiento de derechos al subalquilarse varias de las bocas de expendio a otras empresas. Agreguemos que lo primero que hicieron estos nuevos empresarios fue obligar al personal a renunciar a todo tipo de derechos o cobertura legal para incorporarlos en los puestos de trabajo que continuaban con otra denominación empresaria.


El atraso en el pago de salarios a lo largo de todo el año 2000 se transformó en una cruel ausencia de salarios durante el año 2001, así como se produjo el despido bajo las acusaciones de «robo y faltas reiteradas» de todo aquél que preguntara por la posibilidad de cobrar algunos de los salarios adeudados.


Vales semanales de 5 ó 10 pesos de acuerdo a la voluntad de los encargados fueron la moneda de pago para los 200 trabajadores que llegaron al final del proceso del concurso de acreedores de la firma…


Mientras estos abusos, atropellos y barbaridades se desarrollaban, un grupo de compañeros se organizaron junto a la Comisión de Acción Gremial de la Asociación Empleados de Comercio y comenzaron a llevar adelante una lucha que incluyó movilizaciones, escraches, volanteos de denuncia, etc.


Llegamos a fines de julio de 2001, más precisamente el 27 de julio, en el cual, luego de una asamblea realizada al llegar al quinto mes de no pagarse salarios y ante el hartazgo de ser testigos de un escandaloso vaciamiento, se decide la ocupación de una sucursal para profundizar la lucha por los puestos de trabajo.


Se inicia una etapa en la cual un grupo de 80 compañeros, ante la quiebra de la firma (18/8/01), junto a los militantes de la Asociación elaboran la propuesta de creación de un Supermercado Comunitario para lograr la continuidad de sus puestos de trabajo.


Proyecto de Supermercado Comunitario


Es importante considerar que las instalaciones de la sucursal en lucha se encuentran en condiciones de operar inmediatamente, que el costo de ponerlas en funcionamiento es menor para el Estado que el costo de pagar una centena de subsidios por desempleo y que, además, se pone en pie una boca de expendio que permitiría la comercialización de una gran cantidad de productos elaborados en la región o en emprendimientos cooperativos o comunitarios que no llegan a ninguno de los supermercados de la zona, cumpliendo una importantísima función social en una región donde las cifras de desempleo son las más altas del país.


Por otra parte, las instalaciones del supermercado contemplan la continuidad del funcionamiento de un gran patio de comida en la planta alta, que podría convenir con las autoridades de la Universidad Nacional de Rosario la posibilidad de un menú universitario, especialmente ante la cercanía de dos grandes facultades de esa casa de altos estudios.


No agotándose en esto, el Proyecto contempla otras alternativas y, en ese sentido, también se considera que la cárcel de la ciudad de Rosario tiene una planta panificadora paralizada con capacidad de producir 40 kg de pan diarios, y la sección de panadería de este supermercado tiene una capacidad de venta de 500 kg diarios de pan, pudiendo también en esta instancia cumplir una extraordinaria función social.


Pero debemos agregar que al ocuparse las instalaciones del supermercado, los propios trabajadores reacondicionan un viejo teatro que se utilizaba como depósito de chatarras, y convocan a un grupo de estudiantes y artistas que crean un Centro Cultural abierto a la comunidad, llevando adelante una extraordinaria actividad enriquecida por el acercamiento al mismo de vecinos, artistas, otras entidades, etc…


Un año de lucha por los puestos de trabajo


Por supuesto que esta larga lucha, además de llevar adelante decenas de movilizaciones, cortes de calle, ollas populares, actos públicos y concentraciones, se ha visto rodeada del apoyo y la enorme solidaridad de los trabajadores y la población…


Han adherido a la misma: la CTA, la CGT (Moyano), la Pastoral Social, la APDH, la Comisión de Escraches de Rosario, H.I.J.O.S., partidos políticos y organizaciones sociales, etc.


El día 10 de octubre, luego de un dictamen económico favorable de Contaduría de la Municipalidad de Rosario, el intendente de la ciudad de Rosario, Dr. Binner, impulsa el proyecto ante el Ministerio de Trabajo de la Nación… Y en marzo de 2002, el ministro de Trabajo, Alfredo Atanasof, envía una nota declarando el interés ministerial por el Proyecto.


Se han presentado ahora proyectos para Declaración de Interés Parlamentario en la Cámara de Diputados de la Nación; y el Concejo Municipal de Rosario en resolución votada por unanimidad el 9 de mayo, solicita a la Legislatura provincial la expropiación del predio para fines de utilidad pública y posterior donación para la creación del Supermercado Comunitario.


Lamentablemente, la misma Justicia que avaló las maniobras fraudulentas que produjeron el cierre de la firma, dejando a un centenar de trabajadores en la miseria y en la marginalidad, ahora, además de sacar una resolución en contra del proyecto de los trabajadores que ha sido apelada por la Asociación de Empleados de Comercio, inicia proceso contra un directivo gremial y contra trabajadores en lucha por el supuesto cargo de usurpación.


Ante esta situación y habiendo cumplido un año de lucha, los empleados llamamos a la solidaridad de todos con nuestra causa.


Invitamos a difundir este reclamo, que pese a su profunda contundencia y justicia, enfrenta una dura oposición de parte del Poder Judicial, así como la indiferencia y la pasividad del poder político de la provincia de Santa Fe, que se niega a dar una solución definitiva a este grave problema social.