15/04/1999 | 622

Santa Cruz: Incautar los equipos de perforación y ponerlos a trabajar

Más de 5.000 trabajadores petroleros del norte de Santa Cruz (Caleta Olivia, Pico Truncado, Las Heras) y de Comodoro Rivadavia han sido despedidos desde fines del año pasado. A principios del ‘98, había 36 equipos en actividad; hoy apenas son tres.


Frente a esta catástrofe, Menem y Kirchner anunciaron la desgravación del impuesto a las ganancias presuntas y la amortización adicional del impuesto a las ganancias de las empresas petroleras. Kirchner declaró que, con estas medidas, «se comenzará a superar uno de los problemas más angustiantes y más agudos de los últimos tiempos».


Seguramente, Kirchner debía estar refiriéndose a los beneficios de las patronales, pero no al empleo de los petroleros. Esto porque, a cambio de este subsidio, los pulpos se comprometen a reabrir apenas 10 equipos de perforación. Pero los voceros de las empresas petroleras dijeron que no van a reincorporar a nadie sino que van a despedir menos trabajadores de lo que pensaban. ¿Y los 5.000 compañeros cesanteados? ¿Y los nuevos despidos, que se van a venir a pesar del subsidio?


El candidato a gobernador de la Convergencia, Martínez, plantea resolver la crisis de la desocupación masiva creada por la industria petrolera «impulsando la generación de pequeñas y medianas empresas»… es decir, llenando el desierto patagónico de kiosquitos y remiserías. Una burla completa, cuando la recesión está provocando la quiebra en masa de la pequeña industria, el comercio y la producción agrícola.


El Frente de Unidad Trabajadora (FUT) dice que lo primero es dar de comer a los trabajadores y sus familias; no sostener, como hace Kirchner, los beneficios patronales. Para eso, plantea incautar los equipos de perforación y ponerlos a trabajar, reincorporando de inmediato a todos los trabajadores petroleros. Prohibir los despidos y repartir las horas de trabajo entre todos, sin tocar el salario.


Los pulpos petroleros han acumulado enormes ganancias en los últimos años. YPF es la empresa que más ganó en 1998. Pérez Companc es la cuarta, sólo superada por las telefónicas.


Hay una salida: que los monopolios paguen el costo de la crisis; no las familias trabajadoras.