01/05/2020

Se dispara el protocolo covid19 en Siderca

delegado de la uom en siderca

Un trabajador de Siderca disparó las alarmas este miércoles 29: con un cuadro febril es atendido y luego dado de baja por servicio médico para cumplir con la cuarentena obligatoria, el, sus dos compañeros de puesto y sus relevos del turno noche. Los resultados estarán en 48 horas, pero este caso desnudó que el protocolo es un mero formalismo que no tiene como fin el resguardo de la salud de cada obrero sino cumplir con normativas mínimas para evitar conflictos y sostener la producción.


Alarmados los trabajadores de otros sectores (no esenciales) solicitan a las jefaturas la posibilidad de retirarse y transmiten la inquietud a la comisión interna de planta. La respuesta es casi calcada: “el protocolo fue activado y se tomaron todos los recaudos para evitar el contacto con otros trabajadores, que es solo un cuadro gripal, el compañero está bien y se lo aísla solo por prevención y no es necesario tomar otra medida”. Pero este compañero pasó por los mismos molinetes que todos los presentes y compartió vestuario con sus pares. Los lugares de circulación comunes son varios.


La situación no puede menos que alarmar a los trabajadores de Siderca, que enfrentamos a una patronal, el grupo Techint, presidido por Paolo Rocca, que viene incumpliendo sistemáticamente los derechos laborales bajo la cuarentena.


Techint fue abanderado en eso, encabezando un verdadero plan de lucha patronal para imponer despidos y suspensiones a la baja, que se abrió paso incluso frente a un débil y limitado decreto presidencial que decía hacerle frente.


Paolo Rocca hizo gala de su influencia sobre el poder político tanto a nivel nacional como local, presionando para ser actividad exceptuada  y consiguiendo el pronunciamiento de los intendentes de Zarate y Campana para liberar la circulación de los obreros de Siderca.


Esta fuerte orientación para mantener la producción en violación de la pandemia ha sido la norma para la empresa a escala internacional. Su lobby ha sido una de las piezas claves del desastre sanitario alrededor de sus plantas en el norte de Italia.


Rebaja salarial en tiempos de pandemia


Mientras Caló anunciaba un preacuerdo de suspensiones rotativas al 70% para “preservar las fuentes de trabajo” durante la pandemia, la presión ejercida de sus bases hizo que el acuerdo se cayera. Varias patronales no lo había suscripto, presionando por un pago aún menor. La defensa del salario es impostergable en una crisis como la que atravesamos y no es una cuestión a ser postergada por la crisis sanitaria.  


Un nuevo acuerdo de UOM nacional al 86% del neto, utilizado como recurso de emergencia por 4 meses y que representa el 70% del bruto, no representa una salvaguarda de los puestos de trabajo sino una extorsión hacia los trabajadores que deben elegir entre exponerse al Covid-19 para cobrar el salario integro o aceptar la entrega del 14% de su sueldo para preservar su salud y la de sus familias.


La uberización en planta vs. prevención


El grupo Techint, tanto  con sus subsidiarias en construcción como con la firma Tenaris , operó siempre para violar no solo el limitado decreto antidespidos sino también la cuarentena, intimando a los trabajadores a través de comunicados públicos o llamados telefónicos evitando el compromiso de notificaciones formales.


La UOM ha tenido un rol pasivo, sin tomar resoluciones más que acompañando las exigencias de la empresa. Sin congresos de delegados, los últimos acuerdos han sido a espaldas de los trabajadores e incluso del cuerpo de delegados, a quienes la dirección les ha quitado su rol de organizadores para convertirlos en informadores. Pero además, desde que se inició la cuarentena, ha empujado a que muchos de ellos hagan el trabajo sucio de informar a sus compañeros la vuelta a las tareas, para armar las líneas de producción con las dotaciones mínimas que no son más que la expresión de la extrema flexibilización que Siderca ha tenido siempre en carpeta y que ha encontrado con la crisis del covid19, la oportunidad para desplegarla a riesgo de la salud y seguridad de los obreros.


Desde el minuto cero del aislamiento preventivo y con cada extensión de este, Siderca se consideró exceptuada, ya sea por supuestos compromisos de exportación o servicios esenciales: con la producción petrolera parada, la producción apunta a stock que se traduce en suspensiones y despidos por falta de producción luego. El cumplimiento de la cuarentena se ha sostenido debido a la inquietud de los trabajadores.


Se dispara el protocolo Covid-19


El protocolo de acción ante coronavirus elaborado por Siderca, en líneas generales está bien pero es contradictorio e insuficiente ante las exigencias e intereses de la empresa para mover capitales. La parafernalia montada en portería, los kits de higiene entregados no sirven de nada si este protocolo se activa solo para mantener la producción, llamando a otro compañero para reemplazar al supuesto  afectado o incluso contratando personal nuevo, exponiéndolo en su primera experiencia laboral. No hubo tests al inicio de operaciones en los sectores que debieron arrancar, más que la toma de temperaturas.


Es necesario que cada trabajador que esté trabajando tenga realizado el test y se aseguren las máximas condiciones de higiene y seguridad para eliminar toda posibilidad de contagio y enfrentar con responsabilidad la pandemia. Deben garantizarse la realización de asambleas con los resguardos necesarios, y plantear en estas que se cumplan estas condiciones, que se garantice la asepsia de todos los sectores y que no haya posibilidad de contagios en planta. Este tipo de iniciativas pueden tomar dimensión y salir adelante con una comisión de seguridad compuesta y votada por obreros que tenga la potestad de elevar el reclamo de los sectores y detener las tareas cuando se presenta un evento que pone en riesgo la integridad del conjunto de los trabajadores.


El protocolo contra el coronavirus solo será efectivo si se activa para cada trabajador hasta tanto se haya controlado la pandemia y se puedan volver a los ritmos de producción normales, con las adecuaciones que esta experiencia depare, sin flexibilización ni rebajas salariales ni modificaciones al convenio y a las condiciones de trabajo.




 

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