27/08/1997 | 554

Se estremece el Sindicato Gráfico

Semanas antes del paro del 14, los delegados reclamaban una definición al Sindicato dirigido por Ongaro, e incluso la federación del interior (FATIDA), del MTA, recibió llamados de delegados de Buenos Aires, reclamando orientación.


La dirección ongarista ‘bicicleteó’ hasta la última semana, cuando decidió no adherir (“libertad de acción”).


En ese cuadro, se produjeron hechos importantes. Ciccone realizó, el miércoles 13, una Asamblea en puerta de planta con corte de la colectora de Panamericana hasta la llegada del escribano y la policía; reclama el cobro del aguinaldo y contra los atrasos de quincena.


La Nación también realizó una Asamblea General antes del paro, y aunque triunfó la ‘libertad de acción’, hubo un ausentismo considerable.


Talleres Unión paró, asamblea mediante; en Interpack hubo un importante ausentismo; la mayoría de la interna de Crónica se enfrentó con el secretario de Organización, Héctor Amichetti, delfín de Ongaro, reclamándole la adhesión al paro. En IVISA, la principal competidora de Ciccone, paró el 40%, a pesar de que no hubo asamblea ni impulso de parte de la Comisión Interna. En Perfil, el sindicato ‘visitó’ el taller el mismo día del paro, reemplazando el papel de organizador de los piquetes por el de ‘botón-inspector’ del presentismo.


La Agrupación Naranja reclamó una Asamblea General del gremio para adherir al paro.


Sin afectarlo la traición al paro, Ongaro ha iniciado una compulsa sobre la posibilidad de abandonar la CGT y pasarse a la CTA o al MTA. La Naranja denunció que se trata de una maniobra de blanqueo, destinada a disimular la brutal traición a Atlántida y a remontar el desprestigio de la CGT oficialista y del gobierno Menem ante un posible batacazo opositor en octubre.


Ongaro está también ocupado en armar un pool de empresas para tomar la concesión de los DNI, por eso denuncia la demora en el puerto de un embarque de máquinas que “retrasan la creación de puestos de trabajo” —en realidad retrasan los despidos. Ongaro impulsa también la participación accionaria del sindicato en Ciccone (señalada en la columna “Charlas de quincho” de Ambito Financiero).


Todo esto condena a la lista Verde a una severa crisis, mientras se suceden las luchas.


El problema de los gráficos, ahora, es qué hacer frente a los ataques patronales para liquidar el convenio.


El sindicato empezó carnereando el parazo del 14. Los trabajadores gráficos, realizando asambleas, como lo hacía Atlántida, para organizar un paro al que su dirección no adhirió. La Asamblea General del gremio está planteada más que nunca, por las reivindicaciones, por los conflictos en curso (Ciccone) y contra los desafueros y las causas penales contra los trabajadores de Atlántida.

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