Sindicales

5/4/2018

Se profundiza la crisis de aparatos en la CTA-Autónoma

El sector de Micheli -que busca una unidad con el kirchnerismo- y el de Peidró-Godoy, convocan a elecciones separadas.

secretario de Acción Social CTA Lomas de Zamora

La crisis de la CTA no tiene fin. La llamada CTA-Autónoma (que emergió de la ruptura con el yaskysmo) se encamina a la realización de dos elecciones, consumando así una nueva división completamente ajena a los intereses de los trabajadores de la central: esta vez, entre el sector que responde al actual secretario general Pablo Micheli, por un lado, y por el otro la llamada CTA Perón (por la calle dónde funciona su sede).


La misma interna en la CTA también está partiendo al principal sindicato ATE. Micheli se dirige a una unidad con el kirchnerismo (La Verde-Blanca), Pablo Moyano y la Corriente Federal para desarrollar una CGT opositora como viene planteando Yasky. El horizonte político de este engendro es la reunificación del peronismo en un gran frente opositor con vistas al 2019.


Congresos


El pasado 16 de marzo la CTA-Perón -liderada por Ricardo Peidró (adjunto nacional de la Autónoma) y “Cachorro” Godoy, secretario general de ATE nacional (estatales)- convocó a un congreso nacional “extraordinario” que, según los organizadores, contó con la presencia de 410 congresales. Allí se resolvió la convocatoria a un congreso “ordinario y extraordinario” el 28 de abril, así como a elecciones de la central para el 8 de agosto. En el debate se llamó a que las organizaciones del triunvirato piquetero afín al Vaticano (CTEP, CCC y Barrios de Pie) ingresen a la CTA. Esto fue lo único novedoso, ya que no se incorporaron nuevos sindicatos e incluso sólo estuvieron presentes orgánicamente, además de ATE nacional y las seccionales de ATE que dirige la lista de Godoy (Verde Anusate), las gremiales Fesprosa (salud), Conadu Histórica (docentes universitarios), APM (visitadores médicos, que dirige Peidró) y otros con menor representación. También estuvo como invitado el Sipreba (periodistas), pero se ausentaron la Cicop (salud bonaerense) y los judiciales de la AJB.  El congreso resolvió una medida de lucha nacional para mediados de abril, con la metodología típica: aislada y sin preparación ni continuidad.


Al día siguiente, en Mar del Plata, Micheli reunió a su propio congreso “ordinario y extraordinario” de la CTA-Autónoma, con la presencia, según estos organizadores, de 350 congresales. Aquí se aprobó la memoria y balance, se eligió una junta electoral conformada por la Verde y Blanca (kirchnerista, al frente de ATE Capital) y se votó la convocatoria a elecciones de la central para el día 13 de junio, además del llamado a un plebiscito por la “unidad orgánica de la CTA-Autónoma con la CTA de los Trabajadores”, que dirige Yasky, y una futura reforma del estatuto para lograr en las próximas elecciones una paridad de género del 50% en las listas y en todos los cargos de la central. Del congreso participaron las seccionales de ATE que dirige la Verde y Blanca, distintos agrupamientos kirchneristas, el MTL y otras representaciones menores. También estuvo como invitado Roberto Baradel (del Suteba) y otros miembros de la CTA de los Trabajadores.


Fracasos e irregularidades


Ambos congresos se desarrollaron sin mandatos previos de asambleas o plenarios, y con representaciones en ambos casos deformadas: hubo congresales disfrazados y aparatos de distintas organizaciones sociales para lograr un “quórum” ficticio. La cantidad de congresales votados en la última elección de la CTA Autónoma fue de 656: resulta por una simple cuenta que, o bien hubo participantes en los dos congresos, o hubo algunos “truchos”.


La CTA-Perón marcha a una preservación de sus propias filas, frente al fracaso sindical y político de la centroizquierda en todos estos años y su retroceso en todo el país. Un derrotero que fue desde su alianza con el kirchnerismo y luego con el “socialismo sojero" de Binner hasta el fracaso de la Unidad Popular en las últimas elecciones.


Los trabajadores necesitamos una nueva dirección


Estas disputas de aparatos por arriba no tienen en cuenta las luchas de los trabajadores contra la brutal ofensiva macrista, que han quedado completamente por fuera de los debates. Es por eso que de ambos congresos no han salido planes de luchas progresivos para que triunfen el INTI, el Posadas, Rio Turbio o Fanazul, por solo nombrar algunas. Como tampoco la perspectiva de desenvolver a fondo un paro general activo de todos los sindicatos para derrotar los techos salariales en las paritarias –como los topes a las de docentes y estatales- o las reformas laborales en cuotas que el gobierno quiere meter por vía de cambios en convenios y reglamentaciones.


Desde la Coordinadora Sindical Clasista-Partido Obrero llamamos a todos los trabajadores de la central a deliberar sobre el destino de la misma y a poner por delante, frente a cualquier disputa por la caja de la central, nuestras reivindicaciones y la organización mediante asambleas y plenarios de delegados.

Defendemos la representación proporcional de las minorías y la autonomía de las seccionales, a nivel estatutario y económico.


Planteamos la convocatoria a un Congreso de Delegados de la CGT, la CTA y todos los sindicatos, mandatados por asambleas de base, para debatir un programa, un plan de lucha, y una salida de los trabajadores ante el plan de guerra antiobrero de Macri y los gobernadores.


Por un paro general activo nacional y un plan de lucha.


Para derrotar el ajuste vamos por una nueva dirección en nuestros sindicatos y centra