08/06/2017 | 1461

Subte: balance de la elección de delegados

Por Corresponsal Circulo del subte Partido Obrero


El resultado de la reciente elección de delgados en el subte evidencia que la relación general de fuerzas entre el oficialismo kirchnerista y la oposición no se ha modificado en estos últimos dos años: 65 delegados para los primeros y 20 para los segundos.


 


Que la actual conducción, de kirchneristas de Yasky, mantenga su caudal en un cuadro de absoluta adaptación y sin ninguna respuesta a las medidas de ajuste patronal-macrista, debe ser analizado.


 


Por un lado, se trata de una conducción que todavía usufructúa los restos de la aureola combativa de los históricos luchadores del subte y que para una mayoría de trabajadores, demagogia antimacrista mediante, aparece como el dique de contención “posible” a la ofensiva patronal. Más aún en un cuadro donde sanciones y despidos -que los ha habido-son todavía moleculares. Y donde la propia resistencia de la base, donde prevalece el activismo y delegados de la oposición -en ningún caso la conducción- ha frenado o atemperado los golpes más duros. Es el caso de la lucha de los talleres contra los accidentes por electrocución; la de tráfico de la B contra el aumento de permanencia en el túnel o la de estaciones contra la reducción de personal y flexibilización de tareas.


 


Por otro lado, una parte de la oposición Bordó-Violeta -conformada por el PTS y un sector escindido del kirchnerismo pianelista, que se formó cuando el PTS rompió el frente de izquierda “Tricolor” del subte, integra el Secretariado Ejecutivo como minoría (tres vocales sobre 28 cargos). Pero lejos de aparecer como un polo de lucha, delimitado del oficialismo, está adaptado a su pasividad y ha evitado la confrontación, sin política alguna que pueda visualizarse como un camino alternativo. Significa que no ha combatido a la conducción K sino que le ha cubierto la espalda.


 


Han habido, sí, desplazamientos relativos dentro de cada bloque. El sector de la conducción que responde a Segovia ha avanzado algo sobre el de Pianelli mediante algunas posturas, exclusivamente mediáticas, de demagogia antipatronal. Dentro de la oposición, el sector K disidente (Violeta) avanzó de 8 a 13 delegados, con peso en estaciones de las líneas C y B. Y obteniendo delegados en tráfico de la C, donde por primera vez en años perdió la lista del pianelismo. Se trata de un agrupamiento dirigido por el ex pianelista Mastandrea, que capitalizó, a partir de su ruptura con Pianelli, un sector de activistas provenientes del desgaste del kirchnerismo. La Naranja (Partido Obrero e independientes), mantuvo cinco delegados al ganar uno de los tres del taller Rancagua y perdiendo uno en estaciones de la H. Y el PTS (Bordó) retrocedió de 5 a 2, con foco en estaciones de la D, sector donde perdió a manos del oficialismo K.


 


Este cuadro objetivo desmiente el análisis triunfalista que hace el PTS, que sostiene que “avanzó la oposición”, lo cual en términos generales no es cierto. Atribuyéndose en La Izquierda Diario un progreso en la Línea C que no le pertenece al PTS sino, en su mayor parte, a sus socios K disidentes de la Violeta. O imputando a Dellecarbonara el triunfo de la oposición en tráfico de la B por su papel, dicen, de “referente”, cuando en realidad, de los cuatro delegados que repiten mandato dos son de la Naranja (PO + independientes), uno de la Violeta (K disidentes) y uno de la Bordó (PTS) del autoproclamado “referente”. El triunfalismo electorero, que distorsiona la realidad, impide sacar las conclusiones sobre las importantes tareas clasistas que deben profundizarse en el subte: una fuerte lucha política y delimitación de la conducción kirchnerista y su conservadorismo letal y la iniciativa y organización de la lucha contra cada ataque patronal. Esa es la plataforma de acción de La Naranja.

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