17/08/2017 | 1470

Subte: un balance necesario

Se cerró la paritaria

La conducción de la Asociación Gremial de los Trabajadores del Subte y Premetro  (AGTSyP) acaba de aceptar sin reacción alguna la imposición salarial de la patronal y el gobierno correspondiente a la paritaria 2017. Se trata de un aumento real al básico del 22,8 por ciento, que equivale a una merma de 12 puntos en relación con el 35 por ciento reclamado por los trabajadores, para recuperar la pérdida de poder adquisitivo acumulada y el 26 a 28 por ciento de inflación proyectada para este año. Que la dirección yaskista de la AGTSyP anuncie que se obtuvo entre un 27 al 29 por ciento -al incluir una suma en negro y retroactivos que se pagarán por única vez- significa edulcorar lo que no difiere de los topes que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, acordó a la baja con las burocracias de la “paz social” y la “gobernabilidad” de la mayoría de los gremios.


 


Uno de los aspectos más irritantes de la cuestión consiste en que la empresa y el gobierno PRO  ya habían firmado días atrás un acuerdo similar, plasmado en la única acta que se oficializó en esta paritaria con la burocracia de la UTA, que tiene una representación mínima en la base del subte y carece de la personería gremial que hoy ejerce la AGTSyP. Se incluye en la misma un descuento a todos los trabajadores para las arcas de esa burocracia. Este hecho, que tampoco mereció acción alguna de rechazo por parte del Ejecutivo del sindicato real de los trabajadores, provocó un repudio general en la base del subte. Y se manifestó en el amplio apoyo que tuvieron las limitadas medidas de paros parciales -de dos horas, por única vez, en horarios no pico- que no tuvieron continuidad. Es que los pronunciamientos a favor de un plan de lucha que se fueron extendiendo en los sectores ante el menosprecio patronal, fueron desalentados sistemáticamente por la dirección sindical, cuando se cursaban ya cinco meses y medio de postergación de las tratativas paritarias.


 


Christian Palleti, delegado paritario de AGTSyP, explica: “Como paritario he recorrido los sectores del subte, recogiendo las preocupaciones y la predisposición de los trabajadores a luchar por el salario y las condiciones laborales, cumpliendo, mediante una veintena de comunicados, con mi obligación de informar a la base que me mandató. Opino que la enorme preocupación de la patronal y el gobierno sobre un conflicto en vísperas de las Paso creaba buenas condiciones para una lucha salarial que nos acercara al pliego reclamado. Estimo que hemos perdido esa oportunidad por adaptación a exigencias extrañas a los trabajadores, que son las que han fijado un techo salarial a la baja para todos los trabajadores del país junto a la complicidad de las burocracias sindicales, para poder descargar el ajuste sobre las espaldas de nuestras familias. Ajuste que pretenden extender en términos de flexibilidad y precariedad laboral con vistas a una siniestra reforma laboral a la brasileña para después de las elecciones”.


 


Hay aquí una lección muy clara para los trabajadores. La doble provocación -sin respuesta- que significa que la patronal imponga, despóticamente, un salario ignorando las tratativas con la AGTSyP y firmando, al mismo tiempo, en el máximo sigilo con la UTA, preanuncia nuevos golpes al salario y a las condiciones de trabajo. Hay que superar las limitaciones de esta dirección, para recuperar para la lucha al combativo sindicato del subte.

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