02/01/1996 | 479

Suspensiones, despidos y luchas

La agitación por la marcha del 20 en las fábricas y barriadas de la zona norte, nos conectó con importantes denuncias sobre la brutal ofensiva patronal, pero también con procesos de reagrupamiento y de lucha.


Una de las manifestaciones más descarnadas de la flexibilidad laboral y la tercerización se exhibe en la escisión Ford-Volkswagen, que encarna simultáneamente una adaptación al “achique” recesivo y un sideral aumento de la plusvalía obrera. Ford pasó de dos turnos a uno, pero aumentó la producción de la línea de 200 a 290 autos diarios, con un mínimo incremento de personal reasignado, parte del cual está igualmente esperando la guadaña.


La parte que pasó a VW está en su mayoría suspendida con porcentajes variables del salario (hasta el 50% los más bajos), y se habla que a la vuelta de las suspensiones sólo quedarían los “casados y con hijos” de una edad “razonablemente” joven. La nueva planta del pulpo de origen alemán está robotizada y fuertemente tercerizada en innumerables áreas, a través de empresas concesionarias que emplean trabajadores no sindicalizados, no mecánicos, contratados y de bajos salarios.


En este cuadro, la burocracia verde de José Rodríguez se dedica a sumar voluntades para aumentar la cuota sindical al 5%  —“para compensar la rebaja de aportes patronales”— y a acomodar su plantilla de delegados, que son trasladados de un lugar a otro, donde caen “con el cargo puesto”, ganado, además, en elecciones cuyo mandato está largamente vencido.


El temor es lógico, si reparamos que en el golpeadísimo gremio de la alimentación estalló un paro en La Salteña por la reincorporación de 5 compañeros despedidos, como represalia a un movimiento por aumento salarial en categorías. Un rápido triunfo, con la reincorporación de los despedidos habilitó la continuidad del reclamo salarial. Todo, según los vecinos de Garín que contactamos, por el sencillo motivo de que la Comisión Interna se puso a la cabeza de la lucha y obligó al apoyo formal del Sindicato.


En Terrabussi, sometida a salarios de 1,40 peso la hora y a un régimen de superexplotación por la Nabisco, la gente reaccionó contra la burocracia de Daher votando masivamente a una lista no apadrinada por la patronal ni por el sindicato seccional, a pesar de los masivos despidos sufridos en los meses anteriores.  La nueva dirección tiene el desafío de pasar de beneficiaria de un voto castigo a ser una dirección clasista, organizadora de la fábrica, de adoptar un programa de lucha por las reivindicaciones de la fábrica .


Siguiendo con estos claro-oscuros de arrebato de conquistas y luchas obreras, en Corni se produjeron suspensiones, y la masiva reacción de los gráficos de Editorial Atlántida frenó el intento patronal de suspender un día por semana (basado en una caída de los tirajes y avisos del orden del 20%), preservando los 4 turnos y el salario integral en base a un sistema de licenciamiento, sin afectar el salario, de carácter provisional hasta la finalización de vacaciones en el mes de abril.


La sucesión de ataques capitalistas provoca la reacción obrera que renace de sus propias derrotas; el problema es adoptar un programa: las 6 horas, la apertura de libros, la prohibición de todo despido, la defensa de los convenios, la realización de asamblea general de fábrica ante cualquier ataque patronal y la apertura de un debate generalizado contra la privatización de las Obras Sociales. Sobre esta base, impulsar un congreso de trabajadores para superar a la burocracia sindical; éste es el camino para reconstruir el movimiento en Ford y brindar una perspectiva a las luchas parciales en todos los gremios.

También te puede interesar:

Así lo declara ante los medios el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa. El pez por la boca muere.
Además, culpa a los piqueteros de la desocupación.
La lucha obtiene la reincorporación de los despedidos.
Pongamos en pie una agrupación independiente y de lucha.
Despidos, extorsiones y flexibilización extrema.