26/04/2001 | 704

TBA: parazo quebró provocación patronal

El miércoles 18, el contundente paro de los trabajadores de TBA sacudió al país. Asambleas previas habían resuelto el paro con piquetes y cortes de vías, impidiendo la circulación de los trenes. El objetivo: impedir la provocación patronal contra cuatro trabajadores de la ex línea Sarmiento, tres de los cuales habían sido obligados a presentar la renuncia tras ser privados de su libertad durante 7 horas y sometidos a vejámenes por el jefe de recursos humanos, Melgarejo, y represores de la compañía de seguridad Centauro.


Los compañeros del Sarmiento resolvieron el trabajo a reglamento a partir de las 0 horas del 17 y el paro, a partir del 18, que se cumplió a rajatablas, con corte central en Castelar, desoyendo la conciliación obligatoria dictaminada en la noche del martes 17. A las 10 hs. pararon los ramales de Tigre y José León Suárez, con cortes de vías y fuertes piquetes en Victoria, San Isidro, Km 16 y José León Suárez. Los compañeros de la seccional Boulogne (ex Belgrano) resolvieron adherir si se agravaba el conflicto.


A las 19:45 horas, en una reunión de la Unión Ferroviaria, la Bullrich y Cirigliano (por el concesionario) acordaban una tregua en el marco de la conciliación obligatoria con los «renunciados» adentro y la apertura de una ronda de conversaciones en el Ministerio de Trabajo, que incluye la situación de los 150 trabajadores de Femesa, que la empresa no quiere absorber, según lo estipula una cláusula del contrato de prórroga de la concesión. A las 16 hs, levantan la medida San Martín y Haedo; y a las 17, Victoria, en un clima de euforia. Ya se ha resuelto convocar a asambleas la próxima semana para resolver un rumbo frente a la nueva situación.


Detrás de la provocación de TBA está el propósito patronal de tercerizar Control de Evasión, a favor de la compañía Centauro; Vías y Obras a Techint; Señalamiento a Siemens (accionista de TBA) y entregar el mantenimiento de coches, que hoy se hace en los talleres de Victoria, a Emprendimientos Ferroviarios (Emfer), dejando en la calle a una parte sustancial de los 150 banderilleros de Femesa. Están en juego 380 puestos de trabajo sin mencionar la oscura perspectiva de señaleros y guardabarreras, con la prevista automatización de barreras y señales, que ya están pagando los usuarios con el aumento del boleto.


El paro del miércoles golpea los planes de estos parásitos que se llevan centenares de millones al año en subsidios y que son una asociación de estafadores: las oficinas de la patronal fueron allanadas por la Justicia, por los enormes sobreprecios que hacían figurar sobre algunas obras menores. La privatización de los ferrocarriles se desnuda a cada momento como una estafa a todo el pueblo: que se reestatice el ferrocarril bajo el control de los trabajadores, que se investiguen las privatizaciones.


La huelga ferroviaria evidenció la enorme energía que anida en la base, su iniciativa y disposición a la lucha. Ayudó el proceso de disgregación de la autoridad de Pedraza y la directiva nacional de la Unión Ferroviaria. El mismo miércoles 18 habían asumido las nuevas directivas opositoras de la Unión Ferroviaria de las regionales Buenos Aires Norte y Oeste.


Las inminentes elecciones de delegados de especialidades en el Mitre son una oportunidad para traducir la nueva situación de reagrupamiento clasista, para luchar contra los despidos y por el convenio único.


El triunfo de los ferroviarios es de interés de todo el movimiento de lucha nacional. Una razón adicional para que las centrales obreras rompan la tregua y lancen un paro nacional contra la política del gobierno y las patronales, por el conjunto de los reclamos. El nuevo activismo ferroviario debe ser parte de la lucha por un Congreso Nacional de Piqueteros y de la clase obrera, por una nueva dirección, para resolver e imponer una acción de conjunto.

 

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