11/11/2010 | 1154

Subte: Tomada contra las cuerdas

Fin del acta de paz social

El 26 de noviembre vence el año de la famosa acta de paz social del nuevo sindicato del subte. Tomada se lo tomó entero, sin inscribir el sindicato y sin resolver en la mesa del diálogo ninguna de las reivindicaciones centrales de los trabajadores, en realidad tampoco ninguna de las secundarias. Simplemente, dilató otro año más luego de demorarse uno entero, es decir que lleva dos años sin ejecutar algo tan simple como la inscripción de una nueva organización sindical que cumple todos los requisitos para ello. Lo que debería ser un trámite de rutina, en el que, por otra parte, no tendría por qué perder tiempo un ministro. El tiempo lo ha perdido en violar la ley.

El fallo de la Cámara del Trabajo de hace dos meses, obligándolo a inscribir, lo acorraló. Si apela, la única instancia es la Corte Suprema, cuyo fallo sería cantado y reforzaría el movimiento de todos los sindicatos que luchan por su inscripción.

Pero el problema más grande que acorrala a Tomada es el fin del acta. Durante su vigencia, quedó probado que sólo buscó disipar el movimiento huelguístico del año pasado, acaballado con la lucha de Kraft, y ganar tiempo para convalidar a la UTA como firmante del reajuste salarial, lo mismo que la firma del sistema trucho de ascensos que no resolvió el problema al contrario, lo agravó. Por ello, recientemente, la mayor línea, la B, fue a la huelga contra toda acta de paz social -y contra la dirección del nuevo sindicato- y por su intermedio logró la enorme conquista de 23 ascensos, quebrando las discriminaciones -estilo ferrocarril Roca- por las cuales los que ascienden son siempre los de la burocracia, o al menos son postergados los delegados y activistas del nuevo sindicato. Antes ocurrió algo parecido en la Línea H. En la «A», durante un largo período paró el tramo de las dos últimas estaciones por lo mismo.

A su vencimiento, no hay condiciones por parte de la dirección de la AGTSYP, hoy asimilada a la fracción kirchnerista de Yasky en la CTA, para renovar ninguna paz social, y menos sin inscripción. El pianellismo incluyó el sindicato en la CTA con un golpe de mano, se colocó él mismo como candidato a secretario general de CTA capital por la Lista 10 y se dio contra la pared de una votación raquítica en la fraudulenta elección nacional de la CTA, que terminó fracturada. Por el famoso «paraguas» de la CTA, hoy pasa toda la lluvia: la «central alternativa» debilitó al subte, un poderoso sindicato con luz propia en todo el movimiento obrero argentino.

Yasky está actuando en yunta con Tomada para quedarse con la CTA y hay indicios de que presiona fuertemente para que el 26 firme, una semana antes de la posible elección complementaria de la CTA. Tal es el debate instalado, que el secretario de prensa de la UTA, Mario Calegari, dijo: «Puede que lo inscriban, pero los muchachos están lejos de tener un sindicato, nosotros somos firmantes de convenio» (Ambito, 18/10). El argumento es fuerte, para Tomada sería aminorar los daños frente a un subte que inevitablemente saldría a un plan de lucha por su inscripción y, con ella, por todas las reivindicaciones postergadas.

El paro la tarde misma del crimen político de Mariano, salido de las entrañas de todas las líneas y definido por la base del taller Constitución, habla por sí solo de la combatividad, organización e independencia de criterios de los obreros del subte y de su conexión con las iniciativas más decididas de la fracción clasista que lideró el paro de la B días antes y que, en septiembre, logró más de 500 firmas contra la inconsulta participación en la elección de CTA. En la gran marcha del 21 de octubre contra el crimen de Mariano, la columna de casi cien compañeros marchó independiente de la columna de la CTA a la que la quisieron llevar los dirigentes autoincorporados a ella.

La victoria por la inscripción está a la mano. No hay condiciones por parte del régimen K para quebrar un plan de lucha. Actuemos con total independencia preparando la lucha, con la inscripción en el bolso, por extender la conquista de los ascensos a todo el subte, por ser interlocutores del salario en la próxima paritaria. Preparemos la asamblea general para votar un estatuto que sea ejemplo de democracia sindical, con el cual se rija la futura vida del nuevo sindicato.

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