23/04/1998 | 582

Traición de la burocracia salva a la patronal y a Kirchner

A través de maniobras e intrigas, la burocracia de Ate consigue que los mineros que estaban en el socavón acepten una nueva acta (la anterior había sido rechazada una semana antes) y levanten el paro que mantenían desde hacía 30 días.


En dicha acta se mantiene la «continuidad laboral» de los 39 despedidos. Lo que significa que siguen contratados, pero no incorporados plenamente. Previamente deberán pasar por un tribunal arbitral que decidirá de acuerdo a sus antecedentes.


De los días caídos se pagarán sólo los de marzo. Los 18 días de huelga de abril serán discutidos en una ‘comisión tripartita’ que se reunirá a partir del lunes 20.


Los mineros lograron la promesa del pago de una bonificación especial por antigüedad adeudada hace mucho tiempo. (Para ello el gobierno otorgará bonos a la patronal para que pueda descontarlos).


El BAE —bonificación anual por eficiencia— se les pagará en dos cuotas, el 70% ahora y el 30% en junio. Antes la patronal quería pagarlo en cómodas cuotas.


Si bien han obligado a recular a la patronal en muchos puntos, la traición de la burocracia impidió que se obtuviera un triunfo rotundo.


Reacción obrera: de Gallegos a Mina 5


Después de dos semanas bajo tierra, los mineros —que habían bajado a los socavones para impedir que la burocracia de Ate les impusiera la primer acta acuerdo— estaban agotados y eran pasto de versiones e intrigas burocráticas.


La burocracia de Ate inmediatamente después de convencer a una mayoría de los 150 de ‘adentro’, los sacó rápidamente de la mina la noche del viernes. Fueron recibidos con frialdad, en contra de todas las tradiciones de lucha mineras, por solo unos 100 compañeros.


Enterados del acta, los mineros que acampaban y hacían huelga de hambre en Río Gallegos convocaron a una Asamblea en boca de mina para el día siguiente, denunciando la traición.


El sábado por la mañana los mineros recorren las calles de Río Gallegos agradeciendo la solidaridad brindada por la población y parten hacia el Turbio.


Al llegar a Mina 5, había reunidos más de 600 mineros, mujeres de los mineros, estudiantes y docentes que ovacionaban a los «heroicos mineros que volvían de Río Gallegos», al grito de «aquí están, estos son, los obreros del carbón».


En la Asamblea se denunciaron las maniobras realizadas por Ate-Cta y su compromiso político con la re-reelección de Kirchner. Se desenmascaró el contubernio del gobierno provincial con Taselli y la represión de la policía antidisturbios (Goe), así como la de los grupos parapoliciales armados para provocar a los mineros. Varios puntos culminantes tuvieron las intervenciones de los compañeros Tapia (ver nota) y Cortez; las amenazas realizadas por Aquino de Ate contra una joven de 15 años; la denuncia de los aprietes a los estudiantes que se solidarizaron. El desenfado del obispo contra la lucha obrera fue repudiada por todos los asistentes. El reclamo de una Asamblea General para poner en pie una nueva dirección fue uno de los puntos centrales de la Asamblea de Mina 5.


Superior al 94


Esta huelga fue superior a la del 94 desde el punto de vista de la experiencia de los trabajadores. Hoy están planteadas una clara diferenciación y las bases para luchar por una nueva dirección clasista. Esto dependerá en gran medida, de la organización política independiente de los activistas.


Terminada la Asamblea se realizó una caravana de 100 vehículos (autos, camionetas, etc.) que recorrió los pueblos de Río Turbio y 28 de noviembre durante más de 2 horas. ¡Fue la caravana más grande de todos los tiempos en la región! Durante esta gira todo el pueblo salió a la calle a alentar a la nueva dirección que están poniendo en pie los mineros. «Aguante minero», «Fuera los traidores» era el grito de todo el pueblo.

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