27/07/1994 | 424

Traición en la UOM

El Secretarido se volvió a entregar a las patronales

Antes que se realizara el congreso de Parque Norte, el secretariado había apuñalado el plan de lucha de los metalúrgicos al firmar un pre-acuerdo con las patronales que aceptaba todos los reclamos de éstas.


1) Firmó con la mayoría de las Ramas un “sinceramiento”  del salario del 30%, no un aumento real.


2) Desconoció la decisión del plenario nacional de no discutir por rama.


3) Pactó una cláusula de “paz social” hasta el 31 de octubre, que significa autorizar la continuidad de la política de “flexibilidad laboral”  de las patronales, al prohibir cualquier forma de lucha sindical, cualesquiera sean los agravios o perjuicios que suframos los trabajadores. El secretariado le ha dado luz verde a los patrones para que hasta Octubre impongan sus propios convenios por fábrica.


Saquemos las conclusiones


El Partido Obrero  señaló de entrada en varios de sus volantes, que la dirección de la UOM pretendía levantar el plan de lucha en la primera oportunidad. Dijimos desde un principio que estaba planteado al rojo vivo el problema de la dirección de la lucha. Ahora, esta brutal traición nos hace entrar en una etapa nueva pero muy importante: la de organizarnos en una agrupación y en grupos de enlace entre activistas para hacer frente a nuevas luchas, completamente inevitables (ver lo que pasó en Tierra del Fuego) y para organizar la lucha por la dirección de la UOM y de sus seccionales.


La traición tiene un enorme costo político para la burocracia. El propio secretariado ha entrado en una profunda crisis, pues se han derrumbado sus propósitos de despegarse del derrumbe del menemismo. Además, su negocio de comisionistas de la “jubilación privada” (ACTIVA) no afilió a nadie. Sólo obtendría un subsidio temporario para las obras sociales, pero no tiene posibilidades ni voluntad de impedir su privatización. Encima hace agua el propio Menem, pues peligra su reelección y, con esto, el andamiaje de la “flexibilidad” laboral.


Traicionó esta huelga, pero paradójicamente ha comenzado su cuenta regresiva. Más que nunca hay que plantearse un aumento del 60%, no aceptar ninguna norma flexibilizadora y armar una agrupación antiburocrática organizada y militante en todas las regionales.


Para el paro del CTA-MTA del próximo 2 de agosto, reclamamos que se llame a asambleas seccionales para adherir a él y llamamos a todos los compañeros a participar de las concentraciones públicas que se organizarán para darle a la jornada un carácter activo.