24/06/2005 | 905

Tucumán, Citrus: Es necesaria una respuesta de conjunto

Frente a las provocaciones patronales

En la citrícola San Miguel (la más grande de la provincia junto con Citrusvil), la patronal planteó que los nuevos aumentos van a ser absorbidos por un aumento otorgado con anterioridad, lo que dio lugar a asambleas y una amenaza de bloquear la fábrica que se encuentra en la Capital.


En el caso de Citrusvil los trabajadores han planteado que el próximo martes volverían al paro.


En el caso de los cosecheros en negro, como quedaron al margen del acuerdo que firmó Uatre con la ATC (Asociación Tucumana del Citrus), en numerosas fincas del sur de la provincia (Santa Ana, Aguilares, Alberdi, la Cocha), del este (departamento de Cruz Alta), y del oeste (zona de Tafi Viejo y Villa Carmela) se está produciendo un reguero de luchas. Los trabajadores en asamblea definen nuevos niveles salariales para las maletas, designan a una representación y van a la negociación. Si no hay acuerdo se para y se bloquea la finca hasta que se arranca el aumento. Los cosecheros están organizados en cuadrillas por contratistas que actúan como intermediarios y hacen el arreglo con la empresa. Cuando los trabajadores de una cuadrilla logran un acuerdo, sus resultados rápidamente se retrasmiten a otras cuadrillas y los impulsan a reclamar usando los mismos métodos: paro y bloqueo. Se ha dado el caso de fincas que han encarado los reclamos con volantes del Polo Obrero en la mano donde se señalaban los arreglos en otras fincas.


Frente a este escenario las patronales usan todos los recursos para desvirtuar las conquistas de los trabajadores. A los cosecheros les están imponiendo maletas más grandes y otras condiciones.


Pero la calentura también está creciendo entre los cosecheros blanqueados pues en el acta-acuerdo se los presenta como trabajadores jornalizados, cuando en realidad trabajan a destajo. El acuerdo es tan confuso que nadie saben cuánto pasará a ganar efectivamente. Esto ha determinado que en varias zonas los cosecheros blanqueados estén programando nuevos paros y cortes de rutas.


A todo esto se suma la denuncia de la directiva de Uatre de que la ATC está violando el primer punto del acta-acuerdo que establecía que no iba a haber represalias ni denuncias de las patronales contra los trabajadores. La dirección sindical denunció que varios delegados han sido despedidos y otros trabajadores denunciados a la policía por «actos de vandalismo». Pelasio, secretario general de Uatre, anunció hace quince días en diversos medios que si los empresarios no dan marcha atrás con esas medidas se volverá al paro y los cortes de rutas. Pero la inacción sindical está animando a las patronales a despidos más masivos, donde van a las cuadrillas con fotos de los cortes y allí proceden al despido de los que tienen identificados. Quieren imponer el terror para impedir que se salga nuevamente a la lucha.


Como se ve, la situación sigue siendo explosiva. En ese marco, ya sea por impulso de la directiva de Uatre o por iniciativas desde abajo, se está procediendo a la elección de delegados en las fincas y cuerpos de delegados en los empaques. En el caso de la empacadora Arenti-lemon de la zona de Cevil Pozo, en la que trabajan unos 500 empacadores, los trabajadores eran obligados cuando eran contratados a firmar su acuerdo de no afiliación al sindicato. Luego del conflicto, 300 trabajadores firmaron un petitorio exigiendo sindicalizarse, obligando a la patronal a autorizar la elección de un cuerpo de seis delegados.


Pero el hecho más serio es el rumor de que el acuerdo no estaría homologado por el Ministerio de Trabajo y que por ello no lo van a cumplir. Con este justificativo, en algunas fincas se pagó la primera quincena de mayo con los viejos salarios (el convenio establece que rige a partir del 1 de mayo), o en otras directamente no se ha pagado nada, en una abierta provocación.


Todo el escenario de provocación patronal requiere de una respuesta de conjunto, y plantea reclamar que en todas las seccionales se convoque a asambleas generales y a un congreso de delegados de base provincial que fije claramente un programa: cumplimiento del acta-acuerdo clarificando los aumentos salariales para todas las categorías, que se integre al convenio a todos los trabajadores que están en negro, reconocimiento de todos los delegados electos, reincorporación de todos los despedidos.

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