12/06/2020

Tucumán: explosión en el ingenio Aguilares deja dos obreros heridos

La precarización laboral pone en peligro a los trabajadores.

Se produjeron explosiones en instalaciones del ingenio Aguilares, en el sur de Tucumán, durante la mañana del último jueves. Como resultado de estos, dos obreros resultaron heridos.


No hay claridad respecto de lo que realmente ocurrió puertas adentro, lo que sí se conoce es que los obreros fueron trasladados a un hospital de la zona, con quemaduras y golpes.


La zafra tucumana comenzó a las apuradas en varios ingenios y con varias denuncias. Así fue el caso del Concepción, donde los trabajadores revelaron que las condiciones sanitarias, en el contexto de cuarentena, no se cumplían. Esto es, por supuesto, la regla y no la excepción.


La precarización laboral se ha extendido por los ingenios tucumanos. Cada vez menos trabajadores revisten la categoría de permanentes, las condiciones de salubridad están abandonadas y hay un acentuado aumento de los accidentes laborales. La complicidad de los sindicatos Fotia y Feia y, particularmente, del dirigente oficialista Roberto Palina, han sido fundamentales en la debacle de las condiciones laborales de los trabajadores azucareros.


El ingenio Aguilares, donde ocurrieron las explosiones, es propiedad del Grupo Los Balcanes, una firma de Jorge Rochia Ferro, que además abarca otros dos ingenios, una empresa de logística, transporte, generación de energía, alcohol, biocombustibles y cuanto negocio exista alrededor de la caña de azúcar.


A través de un comunicado los directivos del ingenio lamentan el accidente ocurrido y anuncian que ¡han concurrido a la Justicia para dilucidar los hechos! A renglón seguido, dicen “esperamos conocer pronto a los responsables de este atentado”. ¿Cómo, no se trataba de un accidente? Un accidente y un atentado son cosas muy distintas. Uno sería un caso fortuito y lo segundo una acción provocada.


Durante los últimos días salieron a la luz intentos por parte de Rochia Ferro de quedarse con otro ingenio ubicado en la zona de Aguilares: el Santa Bárbara, propiedad de la familia Colombres. El año pasado este no molió debido a sus impagables deudas. Históricamente el Santa Bárbara fue un coto de caza de Roberto Palina. El legislador, que responde al gobernador Juan Manzur, ha metido allí sus garfios con mayor ahínco. Él y sus amigos de la burocracia azucarera tienen allí extensos negocios montados.


Durante el año pasado, Palina salió en defensa de sus socios patronales justificando de mil maneras que cientos de trabajadores se quedaron sin zafra y sin ingresos. Ahora el ingenio Santa Bárbara ha vuelto a moler y la burocracia no quiere compartir sus ganancias con Rochia Ferro.


¿Se inscribe este “accidente” en una pelea entre patrones? Seguramente eso se dilucidará durante los próximos días.


Lo incuestionable es que los obreros azucareros son los únicos perjudicados en este entuerto. Dos obreros han sido hospitalizados y muchos más comenzaron la zafra en precarias condiciones. La burocracia de Palina y compañía se ha encargado de dejar pasar la paritaria 2020 con la excusa del coronavirus. Los trabajadores azucareros están trabajando con los mismos salarios de zafras anteriores, lo que implica, objetivamente, una rebaja salarial. Necesitamos asambleas por ingenio para discutir las condiciones laborales y armar un plan de lucha por una recomposición salarial en el marco de la paritaria azucarera 2020.





 

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