12/09/2002 | 771

Un enemigo de los usuarios

Por M.R.

Un reciente estudio del Ente Regulador de la Ciudad ha constatado todo tipo de anomalías en el servicio de los subterráneos porteños. Entre otras, «Metrovías ofrece niveles de iluminación hasta un 60% inferiores a los requeridos y un 20% menos de servicios programados por hora» (Clarín, 26/8).


El informe destaca que, en la línea E, «en los horarios de 9 a 10 y de 19 a 20 circulan 12 trenes cuando el contrato de concesión dice que deben funcionar 15». En una encuesta realizada por el Ente, «la mayoría de los usuarios del subte se queja por la falta de acceso para personas con discapacidad y por las malas condiciones de los baños de las estaciones» (ídem). Si esto es cierto para los usuarios, ¿qué decir para quien soporta este ambiente laboral durante ocho horas diarias?


Los usuarios «también piden descuentos por la compra de pasajes en forma anticipada», denunciando así otro de los más recientes negociados de la patronal: la incorporación, con la tarjeta magnética, de «paquetes» de viajes múltiples que la empresa cobra por adelantado, con un claro beneficio financiero que la patronal acapara integralmente.


Esta es la empresa que reclama ahora por «imprevisión jurídica», aun cuando la ley de seis horas no hace sino retornar la jornada laboral a la situación en la cual Metrovías asumió la concesión.