24/08/2006 | 960

Un recule del gobierno

Una lucha que tiene que ir por más

El Instituto del Aborigen del Chaco (IDACH) y el gobierno provincial firmaron un acuerdo para poner fin a la lucha de los pueblos originarios, que ya había alcanzado los tres meses. En ese lapso tuvieron lugar movilizaciones en todo el interior, cortes de ruta, asambleas de delegados, marcha a Resistencia, dos meses de acampe y una huelga de hambre que cumplió 30 días.


El acuerdo, de nueve puntos, incluye un incremento de los fondos para el Instituto; “continuar” con la titularizacion de los maestros bilingües y la creación de nuevos cargos; “prioridades para construcción de viviendas para aborígenes”; la elevación de un listado de productores indígenas para la atención de la campaña 2006/7; la reubicación de los colonos para liberar las 150.000 hectáreas asignadas a las comunidades aborígenes; y la “aceleración” de la titularizacion de tierras de propiedad colectiva o individual de los integrantes de las comunidades.


En el último período hubo una fuerte presión del gobierno nacional para cerrar la lucha, que había tocado puntos demasiado calientes para los terratenientes de soja y girasol, que se han apropiado del 70% de las tierras cultivadas del Chaco.


En el acuerdo no figura la investigación de los manejos del Instituto de Colonización, acusado de entregar irregularmente centenares de miles de hectáreas fiscales a grupos capitalistas, lo cual está prohibido por la Constitución provincial. Tampoco la investigación de estas entregas irregulares ni la anulación de las concesiones, ni la destitución de las autoridades de Colonización.


En cuanto al cuestionamiento al intendente Heffner de Río Bermejito por racista -también ladrón-, se “acordó” que el IDACH lo derive a la Justicia federal.


El gobernador Nikisch ha reculado. El movimiento indígena, después de muchos años, se puso de pie y despertó una adhesión profunda de los explotados. La lucha de los aborígenes sacudió a todas las capas de la población y ha contribuido enormemente al presente ascenso de la lucha de los trabajadores en la provincia.


La lucha de los pueblos originarios puso en evidencia que el problema de la tierra es el gran problema del Chaco, como consecuencia de su acaparamiento por parte de terratenientes, agro-exportadores y socios de la patria contratista. El Partido Obrero plantea la confiscación de lo terratenientes capitalistas y la entrega de la tierra a comités de obreros agrícolas y campesinos, que se encargarán de su distribución productiva y de la gestión del proceso agrario en su conjunto.


El Partido Obrero aboga por la convocatoria a un congreso de bases de las organizaciones obreras y campesinas para respaldar la lucha por este programa.

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