06/03/2003 | 791

¿Una cooperativa para salvar a la patronal quebrada?

Según un periódico local, la empresa Ubyco «podría volver a producir si culminan con éxito las gestiones para su apertura», llevadas adelante por el Sindicato de Químicos, que «inició los primeros contactos con el sector empresario de la firma, que se encuentra en convocatoria de acreedores» (El Observador, enero de 2003). Luego de ser llamados por el Sindicato, ex-trabajadores de la empresa, junto a ingenieros, mecánicos y «dirigentes sindicales», inspeccionaron la planta fabril ubicada en Villa Tesei y descubrieron que sus instalaciones «se encuentran en perfectas condiciones para comenzar a trabajar» (ídem).


El mismo medio advierte que «la propuesta gremial apunta a organizar en cooperativa a los trabajadores de planta y empleados». La fábrica fue cerrada por la patronal a fines de 1999, tras vender sus marcas (Pinoluz, Plastitel y Superlay, entre otras) a la empresa Clorox (Ayudín) y concluir con esta multinacional un contrato de elaboración a façon por el término de tres años. Al cabo del contrato, sus 72 empleados (50 operarios y 22 administrativos) fueron despedidos.


A pesar del esfuerzo de los trabajadores y algunos delegados por defender sus puestos de trabajo, el rol del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas (Spiqp) y la CGT Regional Morón fue crucial para la derrota de los obreros: no convocaron a asambleas, no llamaron al paro, no prepararon un plan de lucha junto al movimiento obrero local y la comunidad.


Ahora, este mismo Sindicato pretende salvar al «sector empresario» con una cooperativa de trabajadores cuyo principal objetivo es resarcir a la patronal quebrada e indemnizar a sus acreedores. Los propios trabajadores cooperativizados deberían pagar mes a mes el costo del edificio, las instalaciones y las máquinas, mientras que nada asegura que la producción pueda prosperar.


El secretario de organización del Sindicato de Químicos, Adrián Terrenzi, en la misma edición de El Observador firma una solicitada (como presidente de la Mesa Sindical Hurlingham) en la que manifiesta: «Asumimos la responsabilidad de la hora junto a los demás estamentos de la sociedad para poner en marcha un compromiso social, donde las fuerzas del trabajo y las fuerzas del capital busquemos soluciones y no confrontaciones que sólo nos llevan a sucumbir como Nación» (destacado nuestro). A confesión de parte…


Ubyco debe reiniciar la producción. Pero sobre la base de la ocupación obrera de la fábrica y su expropiación por parte del Estado provincial para ser entregada inmediatamente a los trabajadores, incluyendo un subsidio estatal no retornable que garantice el capital de trabajo (materia prima, insumos y modernización de las instalaciones) y los salarios del personal; y que el Estado nacional, provincial y municipal la tome como proveedora privilegiada para asegurar la colocación de la producción

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