13/07/2000 | 673

Una gran experiencia

Para recuperar el Sindicato Obrero del Pescado


El Sindicato Obrero del Pescado (Soip) agrupa a los obreros de tierra que procesan el pescado. Como consecuencia de la ‘tercerización’, al lado de los 2.000 trabajadores para los que rige un convenio, otros 4.000 están ‘tercerizados’ en cooperativas armadas por las mismas patronales, donde el trabajo es a destajo, no hay obra social, ni garantía horaria (un mínimo salarial para las épocas de baja producción); es decir, carecen de sindicato.


La movilización de los ‘cooperativizados’ acentuada con la veda pesquera, culminó recientemente con la ocupación del sindicato, la expulsión física de la burocracia, y la elección en asamblea de una Comisión Provisoria. La burocracia se encontraba con un mandato autoprorrogado desde que la justicia y el Ministerio de Trabajo cancelaran, hace dos años, un proceso electoral. La Comisión Provisoria presentó de inmediato un pliego reivindicativo y exigió su reconocimiento a las patronales.


En el proceso que llevó a la ocupación del sindicato pesó la huelga marítima, que lleva noventa días, y que está siendo carnereada por la burocracia del Somu.


Desalojo y ‘doble poder’ en el Soip


La Comisión Provisoria del Soip fue desalojada horas después de su elección, luego de recibir la tercera orden judicial. Una asamblea posterior, con más de 500 trabajadores efectivos y transitorios, resolvió una campaña de movilización por un aumento salarial del 100% en los básicos, la efectivización de los trabajadores en negro y el reconocimiento de la Comisión Provisoria. Los trabajadores denunciaron el estado de acefalía estatutaria del gremio, cuyo artículo 16 prevé la convocatoria a «asamblea general extraordinaria a los fines de que surja de la misma una Comisión Provisoria, la que tendrá como misión convocar en un plazo no mayor de noventa días a elecciones de nuevas autoridades».


¿En qué punto ha quedado la recuperación del Soip luego del desalojo judicial?


La ocupación de la sede gremial y la elección de la Comisión Provisoria ejerció un fuerte impacto en los trabajadores permanentes, incluyendo algunos delegados; mientras tanto, el juez resolvió primero la clausura del sindicato y luego devolvió sus instalaciones a la burocracia. Las patronales se niegan a recibir el pliego de reivindicaciones votado por los trabajadores, y el gobierno le ha dado un tratamiento privilegiado a la burocracia en la distribución de las tarjetas alimentarias (bonos de 40 pesos para compra de alimentos a trabajadores afectados por la crisis). Toda esta contraofensiva no ha podido, sin embargo, revertir las cosas.


Una política para recuperar el Soip


La autoridad ganada por la Comisión Provisoria se manifiesta en que un tercio del personal permanente se ha sumado al movimiento. Para conseguir más será necesario profundizar la lucha por las reivindicaciones, reforzar el método de asambleas y proceder a elegir delegados, ya que sobre 60 que debería haber, sólo hay 10.


Una victoria de la huelga marítima podría impulsar enormemente la lucha del Soip. La red de delegados por manzana, que comenzó a constituirse durante la huelga, deberá serlo por lugares de trabajo.


El viernes 14, junto a una movilización de trescientos trabajadores, el Soip Comisión Provisoria presentó su pliego reivindicativo a las patronales procesadoras con el aval de más de mil firmas de trabajadores efectivos y transitorios. Esto a pesar de la lluvia y de la ausencia obligada de un sector de trabajadores concentrados por la entrega de las tarjetas de alimentos.


Fue el debut de esta nueva etapa, en la que la Comisión Provisoria afronta la batalla decisiva para unir al trabajador efectivo y al ‘cooperativizado’.

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