14/04/2011 | 1172

Petroleros de Santa Cruz: Una huelga que revoluciona al gremio

Desde hace tres años, la paritaria se ha limitado a la discusión de los salarios, no ha tratado el convenio colectivo en su conjunto. En esta ocasión, ante el vencimiento de la vigencia del convenio (31/3), la burocracia de Segovia decidió realizar un paro sin afectación de la producción desde el 1º de abril. Paralelamente, ordenó levantar el plenario de delegados que estaba convocado para la misma fecha.

Los delegados de la zona norte rechazaron el paro sin afectación de la producción y concretaron el plenario con asistencia de más de 100 delegados (sobre 140). Un sector de la Directiva avala la reunión y se decide afectar la producción, desde la madrugada del 2 de abril.

Ante esto, Segovia firma ese fin de semana el acuerdo paritario, que establece un pago en negro de 25.000 pesos en cinco cuotas hasta fin de año (no fija aumento para el básico) y la postergación del tratamiento del convenio laboral hasta 2012.

Con este acuerdo en mano, Segovia ordena levantar el paro, desde el lunes 4, lo que solamente se concreta en el sur de la provincia dirigido por sus adeptos. En toda la zona norte, en cambio, las asambleas rechazan el levantamiento del paro y reclaman un nuevo convenio laboral, incluido el aumento en los básicos, tomando como base los aumentos del 27% ya otorgados en otras provincias. Las 4/5 partes del gremio petrolero están en la zona norte. Se generalizan los piquetes en las rutas. En Las Heras, la burocracia mantiene cerrado el sindicato y desaparece, porque teme que le ocupen el local los delegados de base. La deliberación de los delegados es constante.

Hacia el fin de la semana, se monta un gran operativo de orden nacional para frenar la huelga: por un lado, se firma la conciliación obligatoria desde el Ministerio de Tomada y, por el otro, se firma un acta en la que las patronales, el gobierno (nacional y provincial) y la burocracia se comprometen a tener el convenio firmado antes del 30 de junio.

El plenario de delegados (ahora 130) rechaza la conciliación y convoca a asambleas en cada localidad. El sábado 9, más de mil petroleros se reúnen en Pico Truncado y más de 2.000 en Cañadón Seco. El lunes tiene lugar otra asamblea de 1.500 compañeros en Las Heras. En ninguna asamblea la burocracia se pudo presentar ante sus propias bases para defender los acuerdos firmados.

Las asambleas y el cuerpo de delegados rechazaron la conciliación obligatoria y exigieron la firma del convenio y el aumento en los básicos en forma inmediata.

En los debates del cuerpo de delegados se plantea la idea de que los negociadores tienen que ser elegidos en asamblea. Se aplaudieron las intervenciones que reclamaban la independencia del poder político. Esta lucha se sustenta en una nueva generación de delegados de base, electos en los últimos dos años, que empalma con la lucha histórica del cuerpo de delegados de Las Heras.

En los últimos días han ganado protagonismo los cinco miembros de la vieja comisión, que se intentan reacomodar apoyando las decisiones de asamblea. Segovia difícilmente pueda llegar a cumplir su mandato, que vence en 2012. Políticamente está liquidado.

Para los trabajadores, la salida consiste en discutir el conjunto del convenio por paritarios elegidos por la base e integrar a la discusión la devolución del 82%, la eliminación del impuesto a las ganancias sobre el salario, el fin de la tercerización y, por sobre todas las cosas, establecer la plena vigencia de la soberanía de las asambleas y los cuerpos de delegados de base.

Están dadas todas las condiciones para ganar.

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