11/10/2020

Una política ante el plan de lucha de judiciales

Jueves 15/10 todos al paro nacional de 36 horas con movilización.
Por Facundo Miño Agrupación Bermellón, congresal UEJN

Este viernes 9 se terminó de desenvolver el tercer paro consecutivo de 36 horas con movilización que los judiciales de la justicia nacional y federal venimos realizando con motivo de la recomposición salarial, en rechazo al traspaso de la justicia nacional a la Ciudad y por distintos reclamos pendientes. El próximo jueves, a las 10h, comenzará el cuarto paro de 36 horas con movilización.

Crisis de poderes y frente único contra los judiciales

La profundización de las disputas entre los distintos bandos capitalistas por el control del aparato judicial (cuyos puntos salientes son la reforma judicial que se truncó el Congreso, la Comisión de Expertos y el per saltum tomado por la Corte) coincide con un agravamiento de las condiciones de trabajo con un teletrabajo de jornada laboral ilimitada y con un aumento de los contagios en todo el país, superando los más de 500 judiciales con Covid-19 que realizaron tareas en el marco de las “guardias mínimas” sin las debidas medidas de seguridad e higiene.

Asimismo, a la actual negativa de la Corte a dar respuesta al pedido de aumento salarial luego de un año de congelamiento, hay que adicionarle que es vox pópuli que la lista Celeste de los jueces, que preside el Consejo de la Magistratura en un bloque con los legisladores del Frente de Todos y con el representante del Ejecutivo, también rechaza la recomposición salarial.

Como el trasfondo de esta crisis política es la bancarrota económica y social que el gobierno y las patronales descargan sobre los trabajadores, a medida que se tensan los conflictos de poderes entre la Corte Suprema, el Consejo de la Magistratura, el Senado y el gobierno más se estrecha el frente único de todos ellos contra los salarios y las condiciones de trabajo de los judiciales.

La dinámica de los paros y la política de la Burocracia sindical

La Directiva de la UEJN (Unión de Empleados Judiciales de la Nación) se ha embarcado en un plan de lucha de paros de 36 horas, donde las medidas no son discutidas por los judiciales, sino que son tiradas desde arriba por la dirección. A medida que los paros transcurren, se aprecia un salto en cantidad de lo que la burocracia moviliza y parte de la oposición también. Lo mismo ocurre en la extensión del paro por desconexión.

En este punto, la política de la directiva de la UEJN, así lo expresa en sus discursos Piumato, es la de exigir a la Corte el cumplimiento de un pacto, no escrito ni firmado, de mantener el poder adquisitivo de los salarios (los judiciales no tenemos paritarias). En este punto, la línea es no confrontar con la Corte sino mantener una alianza que lleve a los cortesanos a reclamar partidas presupuestarias al gobierno con el apoyo del sindicato detrás.

El planteo de unidad con la Corte es negativo para los judiciales, porque la dilación de los cortesanos en resolver el pedido de aumento de partidas al gobierno apunta a consagrar una suma similar al 7% de la paritaria de los estatales nacionales, no dejando tiempo del año a los judiciales para pelear por la recomposición salarial. En esta coyuntura, esta línea de la burocracia se parece más a la de UTA cuando reclama a la Secretaría de Transporte aumentos de subsidios para los empresarios del transporte cuando se abre la paritaria, que a la de un sindicato combativo.

Que la Corte adelante el aumento con el fondo anticíclico

Contrariamente a la línea de Piumato, se debe abrir paso a que mientras seguimos reclamando que el gobierno autorice el aumento, exijamos que la Corte adelante el aumento para todos los trabajadores echado mano al multimillonario fondo anticíclico que tiene depositado en los bancos. Debe ser la patronal, la Corte, la que financie la espera de autorización de partidas del Ejecutivo y no los trabajadores con el congelamiento salarial. Estamos hablando de un fondo de decenas de miles de millones de pesos que no se usa ni para recomponer los salarios ni para condiciones de salubridad e higiene. Con un porcentaje mínimo del fondo, bastaría para cumplir con el aumento y varias de las reivindicaciones planteadas.

Al mismo tiempo, hay que decir que no vale reclamar que la Corte pague con el fondo anticíclico borrándose de la calle, como hace cierta oposición que supedita los reclamos de los judiciales a un posicionamiento en favor del gobierno nacional.  El planteo de que se use el fondo anticíclico lo hacemos para movilizar a los judiciales contra la Corte y no para desligar al gobierno de su responsabilidad con el ajuste en curso sin movilizar. Quienes cumplen este papel tienen reservado el triste lugar de la marginalidad política entre los judiciales.

Ampliar las perspectivas

El trabajo de zapa del ajuste de a poco va haciendo mella en la subjetividad de los judiciales que se encuentran mayoritariamente aislados en sus hogares. Sin embargo, todavía falta un trecho para que ese salto en cantidad se convierta un salto de calidad.

Los paros a repetición, aunque se lleven adelante con una línea de no confrontación con la Corte, están ofreciendo la posibilidad de realizar asambleas virtuales y recorridas en aquellos lugares donde hay actividad presencial. Como hemos dicho en Prensa Obrera, se trata de luchar y organizarnos en las condiciones que nos impone la pandemia.

Los paros deben continuar y la política de realización de asambleas y reuniones de judiciales se tiene que profundizar. Para nosotros, lo central es desenvolver entre los judiciales una línea de organización independiente respecto del gobierno y de la Corte. Solo así tendremos las manos libres para derrotar al ajuste en curso y para rechazar la reforma judicial del traspaso a la Ciudad.

Todos/as al paro de 36 horas con movilización.