23/11/2000 | 689

Una provocación no se disimula con palabras

Días pasados escribí un artículo sobre lo que considero una conducta incalificable del ‘Perro’ Santillán. La foto del periódico Prensa Obrera, Nº 685, mostrando a Santillán con un descomunal garrote encabezando una trifulca, me exime de más comentarios.


La respuesta ha llegado a través de una «Carta al PO» escrita por Amancay Ardura, coordinador de la CCC, al semanario Hoy (1/11). Para la CCC, en realidad, fueron ellos los agredidos, y a pesar de que según el articulista ellos eran «miles» y nosotros «unos pocos», igual fueron apaleados. La respuesta de Ardura en realidad sólo desnuda las razones políticas que tiene la CCC para agredir a la columna del PO.


La carta caracteriza que el PO tiene «hostilidad» a la CCC porque está en una etapa de crecimiento espectacular. Según Ardura, el PO sería hostil al Ptp-CCC, porque éste sería el «competidor» con que nos disputaríamos la influencia sobre las masas en el próximo período. Esta consideración –una suerte de teoría de la lucha entre aparatos– , sólo corre por cuenta de la propia CCC. Nos separan diferencias políticas programáticas.


El programa stalinista, heredado del menchevismo, que coloca a la clase obrera a remolque de la burguesía nacional, ya ha quedado sepultado por la historia; ha quedado «fuera de competencia» y ha llevado al Pcr a apoyar a Isabel-López Rega, a Menem, a Alfonsín, a la Alianza y, ahora, probablemente, al frente Moyano-Ruckauf. Lo mismo vale para la teoría del «socialismo en un solo país», que, desde la coexistencia pacífica y los pactos contrarrevolucionarios con el imperialismo, ha conducido a la restauración capitalista.


Ardura señala que nosotros nos ponemos contentos cuando a ellos les va mal; por ejemplo, que nos «alegramos» cuando se fueron de la CCC dirigentes importantes como Quiroga y Delfini. Pero lo que nos «alegra» no es eso, sino que estos compañeros asuman a partir de ese alejamiento posiciones clasistas independientes y que se nieguen a ser forros de burócratas ‘combativos’ o de patronales ‘patrióticas’.


El PO no tuvo ninguna participación de orden práctica en la ruptura de esos dirigentes con la CCC o el Pcr. Ellos tenían una posición política divergente en lo estratégico con la CCC y con el Pcr, lo cual fue puesto de manifiesto en la propia prensa del Pcr. A pesar de que ya hace largos tres años que estos dirigentes se han retirado de la CCC, el Pcr le dedica a ellos la parte fundamental de su último Congreso.


La pérdida de importantes dirigentes del movimiento obrero industrial nunca es una cuestión menor; al contrario, es altamente significativa. No nos consta el progreso «espectacular» que se adjudica la CCC en el movimiento obrero industrial; nos consta, por el contrario, su enorme retroceso.


Hay que ser un cretino incorregible para decir que las divergencias entre la CCC y el PO obedecerían a que la CCC está en la «lucha» y el PO se dedica a elegir diputados. El Pcr esconde que la elección de legisladores de la izquierda en la Capital provocó otra crisis muy importante en sus filas, al poner al desnudo el carácter autodestructivo de su votoblanquismo. El PO, en cambio, tiene el orgullo de haber impulsado los procesos de lucha y políticos en Tartagal, en la pesca y el puerto de Mar del Plata, en los gremios de San Lorenzo, en los mineros de Río Turbio, en ATE, en Laferrere y La Matanza, en decenas de seccionales docentes, en gráficos, telefónicos, entre los trabajadores de ómnibus, micros y subtes de la Uta, en decenas y decenas de gremios donde el PO tiene responsabilidades sindicales de lucha, sumando a esto los movimientos en todo el país de desocupados, la mujer y la juventud. El Partido Obrero está formando realmente una vanguardia proletaria. Y está, además, en pleno combate por la reconstrucción de la Internacional Obrera; el Pcr es forro del nacionalismo.


De cualquier modo, que el Pcr y la CCC llamen a luchar y luego terminen votando en blanco no es lo peor. Lo más grave es cuando se deciden a votar. Las dos últimas veces que lo hicieron, es bueno recordarlo, en un caso lo fue por la fórmula De Renzis-Golfredi. El primero es un hombre de Duhalde. El segundo, Golfredi, ha sido candidato de Patti en las últimas elecciones. La fórmula electoral era un verdadero mamarracho, pero cumplía con el propósito «estratégico» de poner al Ptp a remolque de un remedo de burguesía nacional. Detrás de estos dos aventureros colocaron al principal dirigente del Pcr, Otto Vargas, como primer diputado. Así es cómo el Pcr va a elecciones.


También votaron a Menem, nada menos que con la consigna de «que no quede piedra sobre piedra de la política del alfonsinismo». Fue una catástrofe política. No sólo quedaron «todas las piedras» del alfonsinismo, sino que el menemismo construyó, sobre esas «piedras», un edificio monumental de hambre y entrega. Si en el futuro el Pcr se decide a ir a alguna elección, le recomendamos que piense cuatro veces a la hora de elegir aliados.


Luego de esta catástrofe política de la cual no conocemos autocrítica pública, muy tarde, pero muy tarde, se plantearon la consigna «Fuera Menem». Pero para la CCC y para el Pcr esta consigna apuntaba no a desembarazarnos del riojano, sino a reconstituir la política patronal en un frente con la oposición «unificada» de la Alianza y Duhalde. Al no formarse éste, terminaron llamando al voto en blanco.


De cualquier modo, con independencia de las divergencias, las provocaciones contra organizaciones o partidos obreros o de izquierda, como las mostradas por la CCC en Plaza de Mayo, son contrarrevolucionarias.

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