02/01/1996 | 479

Una reducción salarial que no resuelve nada

La UOM de Ushuaia y la patronal de Aurora acaban de cerrar un acuerdo en relación al conflicto que se inició hace dos meses atrás, cuando la patronal se acogió al “procedimiento preventivo de crisis”, y anunció despidos masivos o una reducción salarial en sus plantas de todo el país.


El acuerdo firmado establece, en primer lugar, una suspensión de entre dos y tres semanas para todos los trabajadores durante el mes de enero, pagando durante ese período un subsidio ‘no remunerativo’ equivalente al 72.5% del salario bruto.


Luego —a partir de febrero— se plantea una reducción de la jornada laboral de 9 a 5 horas. Las 4 horas no trabajadas se pagarán en forma ‘no remunerativa’  (es decir en negro), al 72.5% de los haberes que se hubieran percibido en condiciones normales. Durante la vigencia del acuerdo (hasta el 31/5/96), se “suspenderá el servicio de comedor”.


Finalmente, el acuerdo contiene una cláusula de “paz social”, que prohibe los despidos —“salvo por razones disciplinarias”— y cualquier medida de fuerza por parte de la organización gremial.


¿Cuales son las consecuencias de este acuerdo sobre el salario obrero? Desde el vamos, el acuerdo reduce el salario en un 4%: esto, por la diferencia entre los descuentos habituales (19,5% para jubilación, Obra Social, etc.) y la ‘quita’ dispuesta por el arreglo, que asciende al 27,5%. Esta diferencia de 8 puntos porcentuales, aplicadas sobre aproximadamente la mitad de la jornada laboral, conduce a una caída salarial del 4%.


Al pagar “en negro” las cuatro horas no trabajadas, la patronal se ahorra el 60% de los haberes proporcionales en concepto de cargas sociales. Pero, ¿qué sucede con los aportes a cargo del trabajador? El pago “no remunerativo” no reconoce, por ejemplo, el 11% de aportes que debe realizar el trabajador para su jubilación. Para impedir una caída mayor del salario, el trabajador de Aurora debe renunciar, por lo tanto, a sus depósitos jubilatorios, o —lo que es lo mismo—, a una parte de sus ingresos futuros. (Si, en cambio, y para no perjudicar su jubilación futura, decidiera mantener integralmente su aporte, ello sería a costa de resignar un 11% de ese ingreso ‘remunerativo’. Por lo tanto, el pago “en negro” conduce a otra reducción salarial. Si tomamos solamente el aporte jubilatorio, el 11% de las 4 horas pagadas de esa forma implica otro 5% de quita salarial.


Finalmente, la supresión del comedor en una zona con un costo de la alimentación excepcionalmente elevado tiene una repercusión sobre el salario cercana al 15%.


La suma de todos estos ítems arroja una reducción de la cuarta parte del salario. Pero el acuerdo ¿da una salida a los trabajadores de Aurora?


Suspensiones masivas


La UOM y la patronal han  presentado el acuerdo como “una solución” para preservar los puestos de trabajo. Lo que no se explica, entonces, es porque el acuerdo ‘debuta’… con una suspensión masiva de un mes. Ninguno de los problemas que condujeron a la crisis de Aurora se han resuelto con este acuerdo. Esto, por la sencilla razón de que la crisis de Aurora nada tiene que ver con los ‘costos laborales’, sino con la bancarrota del Plan Cavallo, el agotamiento del Plan Real en Brasil y el abarrotamiento de electrodomésticos en todo el Mercosur como resultado del agravamiento de la miseria popular.


“Nadie sabe que va a pasar en febrero”, comentaba un compañero de Aurora Ushuaia en relación a este acuerdo. La UOM ha entregado el 25% del salario a cambio de nada, ya que la amenaza de despidos o retiros masivos continúa planteada.


Además, están fuera del acuerdo más de la mitad de los trabajadores del “grupo Aurora”, en Avellaneda, Capital, y Catamarca. El Secretariado Nacional de la UOM —que prometió “hacer sentir su voz por Aurora desde Ushuaia hasta La Quiaca”— ha dejado librada esta lucha al “sálvese quien pueda” de los acuerdos “por seccional”.


Exijamos la Asamblea General en Aurora Avellaneda y las restantes plantas, para que se informe y podamos debatir a fondo las consecuencias del acuerdo de Ushuaia. Que se reúna el cuerpo de delegados de la UOM Avellaneda con un claro mandato: terminar con la política de división y aislamiento de la lucha de Aurora. Por un paro activo nacional metalúrgico, para quebrar la política de reducciones salariales y despidos. Que la reducción salarial la banque integralmente la patronal. Que se repartan las horas de trabajo sin afectar el salario.

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