04/12/2020
SINDICALES

UTA: El deterioro salarial, un detonador en un gremio explosivo

A un mes del cierre de la paritaria en UTA, los choferes ven con desesperación cómo el magro incremento salarial se esfuma por los brutales aumentos.
El aumento firmado, del 30 %, está muy por detrás de la inflación, que para los cálculos más optimistas será para 2020 de un 37% (45 % en rubros sensibles como el de alimentos). Y si se considera que absorbió el bono a los privados de $ 3.220 de bolsillo, queda reducido a un 22 %. Para 2021 el gobierno prevé una inflación del 29 %, cuando el ranking de consultoras del BCRA da por sentado un piso del 50 %. Los trabajadores saben que las inconsistencias presupuestarias van a ser descargadas sobre sus espaldas.

Cabe recordar que la paritaria 2019 no fue cerrada (faltó el ajuste por inflación de enero, febrero y marzo) y la de 2020 es solo retroactiva a septiembre.
Semejante desfasaje se pretendió “compensado” con una suma miserable de $ 20.000 no remunerativa, a cobrar en 3 cuotas durante noviembre y diciembre.
Sumado a incrementos en combustibles, en telefonía, en medicina prepaga (a la cual se recurre a causa de una obra social vaciada), la canasta navideña, el anunciado descongelamiento de los servicios públicos y liberación de precios, resulta una bomba nuclear que explota en el bolsillo de los trabajadores.

El derrumbe salarial se da en el marco de una pandemia en donde las empresas no cumplen con los protocolos sanitarios, ni con las licencias por población de riesgo. Sin ningún tipo de bono por ser “trabajadores esenciales” y donde la actual DISPO promueve aglomeraciones incontroladas en el transporte, multiplicando la exposición al virus. Todo esto en un gremio muy maltratado: despidos a granel en todo el país, trabajadores en el Interior que llevan meses luchando para poder cobrar sus salarios adeudados. Y un incremento incesante de ataques delictivos a choferes, que esperan infructuosamente las “soluciones” prometidas por Berni ante el asesinato de Pablo Flores de la empresa “Almafuerte” el pasado 1ro de octubre.

Ataques al bolsillo y a la vida de los trabajadores – a la medida del FMI – que cuentan con la complicidad de la burocracia oficial de Roberto Fernández y que
la fracción disidente moyanista de Miguel Bustinduy tolera, mientras no se toquen los intereses de su grupo patronal aliado – DOTA – o sus compromisos políticos con el gobierno que cobraron notoriedad en la marcha del último 17 de octubre.

La Agrupación Naranja de UTA opone a la crisis terminal del transporte, apalancada con millonarios subsidios estatales a las patronales, la apertura de los libros de las empresas para hacer público su carácter parasitario y la nacionalización de las líneas bajo control obrero. Que se reabra la paritaria por un básico inicial igual a la canasta básica. Que asambleas por línea, auto convocatorias y coordinaciones regionales pugnen por un plan de lucha nacional.

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