05/10/2016

UTA Nacional interviene la seccional Córdoba

Fernández viene a garantizar el monopolio de ERSA y un ajuste sobre los trabajadores


El secretario general de Unión Tranviarios Automotor (UTA) nacional, Roberto Fernández, dictaminó la separación de Ricardo Salerno, secretario general de Córdoba, luego de un paro del gremio por condiciones de trabajo en la empresa de transporte ERSA y el dictado de conciliación obligatoria por parte del Ministerio de Trabajo provincial. Según Jorge Kiener, secretario del Interior del sindicato a nivel nacional: “es casi seguro que UTA Córdoba quedará intervenida hasta un nuevo llamado a elección recién en 2019” (La Voz, 30/9).


Fernández, que oficia de amo y señor de la seccional provincial, hizo cambiar la cerradura de la sede por tercera vez consecutiva en poco más de un año. La primera vez fue para destituir al secretario adjunto; luego, para sacarse de encima a parte de la comisión directiva.


Qué intereses defienden


La causa central de la intervención es que hace un mes el gobierno municipal de Mestre le entregó a ERSA los servicios que prestaba la empresa Autobuses Santa Fe. La operación se formalizó mediante decreto del Intendente; la cesión de derechos se realizó a favor de una supuesta empresa denominada Autobuses Córdoba, gestionada operativamente por ERSA.


La cesión, por demás ilegal, constituyó un nuevo capítulo de las maniobras de Mestre para beneficiar a la ERSA. Hace dos años, la empresa solo tenía el 25% de los servicios, tal cual estipula el marco regulatorio del transporte urbano de pasajeros (TUP). ERSA ya se había quedado anteriormente con los servicios adjudicados a Ciudad de Córdoba,  y ahora controla el 75% del sistema. Estamos en presencia de un verdadero monopolio.


Mestre tiene intereses directos en ERSA, la cual se queda con subsidios millonarios provenientes de todas las órbitas estatales y cobra uno de los boletos más caros del país. Como contrapartida, la empresa somete a los trabajadores y a la población usuaria a un verdadero vaciamiento del sistema, que significa condiciones de trabajo indignas y falta de frecuencias y recorridos en la mayoría de los barrios.


Venganzas y pistoleros


Todo este operativo, que en última instancia perjudicará a trabajadores y usuarios, no hubiese sido posible sin la complicidad abierta de la conducción de UTA nacional y del Ministerio de Trabajo de Schiaretti, donde se acordó el traspaso, sin la presencia de las autoridades de la seccional Córdoba.


Salerno, que viene de los talleres de Coniferal, una empresa ahora minoritaria del TUP, fue desplazado de este negociado. El ataque y la persecución que él mismo estableció anteriormente en contra de los trabajadores de UTA Córdoba y de la mayoría de la directiva seccional, ahora se vuelven en su contra. La intervención de UTA nacional viene a garantizar directamente su parte en la tajada de los negociados de ERSA, Mestre y Schiaretti.


Kiener viene a cortar la cabeza de un proceso que en sus propias palabras “en dos años acumuló no menos de 40 conflictos” y desconoce cuanta conciliación se le dicte (La Voz, 30/9). Para esto, puso a cargo de la Regional al “pistolero” Luis Arcando, ex secretario general de la seccional Formosa, echado por sus trabajadores y detenido por la justicia formoseña por ocupar con una banda armada la sede local, acompañado del secretario general de Corrientes y por… Kiener (La Mañana, 6/11).


Cómo sigue


En la combativa UTA cordobesa, se está gestando un movimiento contra la intervención. Reclaman elecciones libres para poder sacar a los usurpadores patronales del sindicato y conquistar la reapertura de las paritarias, la defensa del convenio (en Córdoba se conquistaron las 7hs por insalubridad) y la mejora de las condiciones de trabajo.


El 3 de octubre se realizó una convocatoria frente a la sede del gremio, para poner en pie una asamblea general que motorice todos estos reclamos y organice a los únicos verdaderos dueños de la UTA: los trabajadores cordobeses.

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