01/06/2020

UTA: suspensiones al 0% del salario para las patronales

El acuerdo firmado por la UTA con las cámaras patronales del transporte que encuadra a los trabajadores de la larga distancia es tal vez el más ruinoso de los que se han firmado durante la pandemia por el coronavirus. Está por debajo incluso (y ya es mucho decir) del acuerdo marco firmado por la UIA, la CGT y el gobierno, que habilitó los acuerdos colectivos con rebajas del 25% de los salarios.


Este acuerdo encuadra la actividad de la larga distancia en la variante establecida en el art. 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), que suspende directamente de forma temporal la vigencia del contrato de trabajo por causa de fuerza mayor no imputable al empleador, es decir, la situación de los trabajadores de la larga distancia es que se encuentran suspendidos durante la vigencia del acuerdo, hasta el 30 de junio. Lo más grave es que los trabajadores recibirán en concepto de asignación salarial por los meses de abril y mayo la suma de $32.000, que es el monto que paga el estado nacional (con los fondos destinados a jubilaciones), mientras que la patronal, subsidiada fuertemente, no queda obligada a abonar ningún porcentaje salarial durante la suspensión. O sea, es una  suspensión al 0% del salario, ya que la patronal no pone un solo peso mientras esté en vigencia este acuerdo. Esto significa para los trabajadores pérdidas del 40 al 50 % (o incluso más en los casos de trabajadores con mayor antigüedad, porque la asignación salarial es un monto fijo, independientemente de los sueldos de la escala).


A pesar de no estar obligadas al pago de salarios durante la vigencia de la suspensión de la totalidad de los trabajadores, las patronales de la larga distancia recibieron durante mayo un subsidio de $500 millones. El acuerdo fue alcanzado a instancias de las negociaciones entre las cámaras empresarias con el gobierno, con la intervención del sindicato. Sin embargo, el pago de la totalidad de los salarios se cubre con los fondos de la Ayuda al Trabajo y la Producción (ATP). Los $500 millones entonces van directo a las patronales y demuestran el carácter totalmente parasitario de estas empresas. Como justificación de este accionar rabiosamente propatronal la UTA dice que: “sin empresas no hay trabajadores” (Comunicado del 27/5/2020)Pero esto es falso. La actual crisis terminal que atraviesa este sector de servicios tiene dos salidas: una a favor de las patronales, que avanzan a golpe de subsidios cada vez mayores, tarifazos y reforma laboral para los choferes y otra progresiva alrededor del planteo de apertura de los libros de las empresas, nacionalización del transporte y el control obrero del sector.



La situación salarial está lejos de solucionarse. La oleada de luchas y huelgas que recorre a numerosas seccionales del gremio –en provincias y ciudades como Córdoba y Rosario las huelgas por tiempo indeterminado llevan ya semanas – ha dejado al descubierto tanto el rol político del sindicato como agentes de las patronales para rescatar a los empresarios, como la ausencia de medidas de carácter nacional que dejan aisladas entre si al reguero de huelgas. La presión de la lucha obligó al propio Roberto Fernández a tener que solicitar al gobierno nacional que la totalidad de los subsidios sean depositados directamente en la cuenta sueldo de los choferes (aunque esto sea solo una declaración demagógica que no está acompañada de medidas de lucha efectiva nacional). Por su parte, la burocracia sindical del ala de Bustinduy, que responde a los intereses de Dota, ha decretado de forma inconsulta y por arriba un paro para el 3/6, para posicionarse en este cuadro. En el marco de un gremio convulsionado y luchando, en el cual la totalidad o la casi totalidad de los trabajadores sufren en mayor o menor medida un recorte salarial (sea directamente en el salario o en los viáticos o en que no se pagan los acuerdos paritarios) la tarea del activismo es el desarrollo de la deliberación y asambleas en todas las líneas donde sea posible para fortalecer una lucha de alcance nacional.


La conclusión principal en la larga distancia es que hay que sumarse a la corriente de lucha que atraviesa el gremio, como hicieron los trabajadores de Plusmar, para reclamar un acuerdo con el pago de salarios al 100%. ¡Plenario de delegados con mandato para votar el paro nacional y plan de lucha, hasta que se paguen los salarios en su totalidad!



 



 

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