24/08/2000 | 678

Vayamos por lo nuestro

Signado por la crisis económica y la rebeldía popular, el municipio de Mercedes atraviesa una de las etapas más ricas respecto a la organización de los explotados y la lucha política por una nueva dirección.


La Coordinadora de Desocupados mantuvo por más de un mes una carpa frente al municipio, convirtiéndose en el centro de la situación política de la ciudad y actuando como animadora de los procesos de lucha: los cortes de calle de los trabajadores de la DGI, las asambleas de docentes y no docentes de Gendarmería enfrentando el intento de cierre de la escuela de la ciudad, la ocupación del Consejo Deliberante por los mismos desocupados reclamando la ampliación de los planes Trabajar.


Este proceso permitió arrancar algunas victorias: oficializar un registro municipal de desocupados, ampliar el cupo de planes Trabajar, evitar cesantías en la DGI, parar los despidos del personal civil de Gendarmería. A otra escala, Tribuna Docente logró imponer la realización de las elecciones en la proscripta seccional local del Suteba, y se asiste a un proceso de reorganización en fábricas y supermercados.


En este escenario se ha conformado la Mesa Sindical Mercedina por la constitución de la CGT regional, que agrupa a 23 organizaciones. Se ha trazado un programa reivindicativo (600 pesos de minimo, seguro al parado, reparto de la horas de trabajo), ha actuado en algunos procesos de lucha y tiene planteado un debate sobre su organización. El intento de reconstruir una central regional, diez años después de la disolución de la CGT zonal, marca un período político en el que se unen la crisis y falta de autoridad del PJ, la descomposición de la burocracia, la fragilidad de la «concertación» y también, porque no, la acción de nuestro partido, que planteó hace tiempo la necesidad de una central obrera de lucha independiente. Es este escenario de conjunto el que explica que el tenaz llamado del PO a la refundación de una central obrera regional haya encontrado eco en decenas de direcciones sindicales de la ciudad y la zona. Para llenar ese vacío existente entre la política de inmovilismo de la Intendencia (PJ, Alianza) y la aspiración y el reclamo de los trabajadores por sus reivindicaciones.


Ahora se plantea un desafío mayor e inevitable: la lucha por una organización obrera independiente, que enarbole un programa de salida a la crisis con el sello de nuestra clase social, con el método del congreso de delegados, mandatados para poner en pie una CGT genuina.

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