06/06/1995 | 450

Zanola reclama que los trabajadores “salven” a la patronal

La crisis del Banco Cooperativo de Caseros forma parte de la situación de cesación de pagos que afecta a más de cuarenta bancos. Los depósitos no han retomado y las altas tasas de interés tienen un efecto demoledor sobre las entidades con deudas y para el cobro de las carteras en mora.


En este cuadro, la política de la buro­cracia y de la Comisión Interna zanolistas está llevando a los trabajadores al matadero. La patronal pretende “sal­var” el banco mediante la capitalización y el ingreso al Fondo Fiduciario, para lo cual la Interna ha llamado a los compa­ñeros a la compra de acciones del banco, y propone la incorporación de un delegado gremial al Directorio. No satisfe­cha con esto, ha promovido la inversión del Fondo Compensador jubilatorio de los trabajadores en acciones del futuro Banco Caseros S. A.


Como las acciones del Caseros valen cero o negativo, los trabajadores que las compren estarán regalando sus salarios a la patronal. Esto significará también una reducción de futuras jubilaciones, ya que el Fondo Compensador que se coloca en el agujero negro del Caseros, se viene utilizando para completar habe­res jubilatorios hasta el 100% del sala­rio.


El presidente del Banco informó que “cualquier reducción de personal o de salarios, será negociada con la Comi­sión Gremial”, con lo que está cantando los despidos (éstos podrían llegar al 70% del personal), la reducción de suel­dos y el visto bueno de la burocracia.


El futuro del Caseros es harto incier­to porque la ayuda del Fondo Fiduciario tiene gravosas condiciones. El aporte se entregaría por partes y a una tasa de 10,5% contra obligaciones negociables garantizadas con hipotecas de los edifi­cios del banco (una inversión para los supuestos “salvadores”), que no cubrirá todas las deudas del banco, por lo que éste deberá diferir vencimientos.


El Banco Central ya tiene entrega­dos al Caseros más de ochenta millones en redescuentos a tres años (mientras que el patrimonio neto del banco es de cincuenta millones). Finalmente, el Ca­seros debe hacerse cargo de los costos de liquidación por la fusión del Banco del Noroeste, arrastrando más lastre aun.


Que la Comisión Interna llame a esto “salvar el banco y la fuente de traba­jo”, habla de su grado de descomposi­ción. No debe sorprender, entonces, que la Bancaria haya adelantado en seis meses la convocatoria a elecciones de Interna* antes de que los compañeros se percaten del caldo podrido que se está cocinando.


Los activistas de la Naranja bancaria están organizando una lista opositora a la burocracia basada en el rechazo a la política suicida de la Interna, opuesta a toda asociación de los trabajadores y los sindicatos con los intereses de la patro­nal y en favor de una movilización del conjunto del gremio contra los despidos, los cierres y el avasallamiento de con­quistas.

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