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31 de julio de 2019

CFK-Macri: “Venezuela sos vos”

Los ‘nacionales y populares’ se suman a la comparsa pro-imperialista.

La cuestión venezolana ha pasado a ocupar un lugar destacado en la agitación política electoral de nuestro país. Hace un par de semanas, el macrismo puso en pie un centro de atención a los migrantes venezolanos, que tendrá a su cargo la elaboración de un informe a ser elevado a la Corte Penal Internacional, con el claro objetivo de descalificar al régimen de Maduro y, por esa vía, acicatear la ofensiva golpista y pro-imperialista en Venezuela. Hay que recordar que el gobierno de Macri fue el primero en avalar la asonada golpista de Guaidó en Venezuela, en sintonía con Bolsonaro, el Grupo de Lima y el imperialismo yanqui.

Desde un comienzo ha sido clara la intención del macrismo de utilizar la crisis venezolana para golpear al kirchnerismo, que se encuentra fuertemente identificado con el régimen chavista. El partido de gobierno ha batido el parche de que un retorno de los K al gobierno significaría la desembocadura de Argentina en la situación de Venezuela, que padece una crisis económica, social y humanitaria pavorosa. Pero mientras por un lado el macrismo acusa al kirchnerismo de querer transformar a la Argentina en Venezuela, por el otro Cristina Fernández denuncia que la crítica situación argentina “ya se asemeja a la situación venezolana”.

Lo cierto, sin embargo, es que ambos tienen relativa razón. En Argentina crece exponencialmente la pauperización de las masas y el futuro que se avizora, sea de la mano de Macri o de Fernández, es negro. Pues el descomunal endeudamiento externo y el compromiso asumido por ambos candidatos con el FMI condicionará todo el proceso económico y social futuro. La puesta en marcha de un renovado plan de ajuste y las reformas laboral, jubilatoria y tributaria son la condición que el Fondo pone para habilitar la reestructuración de la deuda argentina. Desde ese punto de vista Venezuela no está lejos.

Que la “cuestión venezolana” sea utilizada por CFK sin haber condenado nunca al golpismo de Guaidó y en el mismo momento en el que Trump adopta nuevas sanciones económicas contra Venezuela y promete nuevas medidas para las próximas semanas, es toda una definición política. Es necesario recordar que Pichetto, Massa y Lavagna -integrantes en su momento del extinto Peronismo Federal y hoy repartidos entre las tres principales fuerzas patronales- rápidamente se alinearon con los golpistas caribeños y con la Casa Blanca. Desde un comienzo comprendieron que una posición clara frente a la “cuestión Venezuela” era, y lo sigue siendo,  una condición sine qua non para disputar el apoyo de Trump y el imperialismo en las elecciones argentinas. Consciente de este problema, Cristina Fernández prefirió guardar silencio. Procuró, de esta manera, dar una clara señal al imperialismo y evitar, al mismo tiempo, la desmoralización de su base por su flagrante traición a la “patria grande”.

El derrotero actual de Cristina frente a la “cuestión Venezuela” empalma con toda una reubicación política que han emprendido las fuerzas nacionalistas y centroizquierdistas de mayor peso en América Latina. El presidente de Bolivia, Evo Morales, y el Frente Amplio uruguayo pegaron el faltazo a la cumbre del Foro de San Pablo, realizada días atrás en Caracas. Estas fuerzas políticas han optado por distanciarse del gobierno de Venezuela, ante la inminencia de las elecciones en sus propios países. Pareciera haber tenido algún efecto el demoledor informe presentado por Michelle Bachelet, la expresidenta de centroizquierda de Chile y actual comisionada de las Naciones Unidas por los Derechos Humanas, donde se denuncia “el uso sistemático de torturas, ejecuciones extrajudiciales, encarcelamientos arbitrarios, batallones de exterminio, persecución política, etc” en el país caribeño. 

El desplante de los “nacionales y populares” latinoamericanos al régimen de Maduro no sólo los pinta de cuerpo entero: también refleja el completo derrumbe de la estrategia bolivariana.

El Frente de Izquierda es la única fuerza política que homogéneamente rechaza la ofensiva golpista, las sanciones económicas y la injerencia imperialista en Venezuela. Desde ese campo realizamos una crítica implacable al régimen de Maduro, que se ha transformado en un régimen de facto en el que se acentúa, cada vez más, una política abiertamente represiva contra las masas. El fracaso de las experiencias nacionalistas en general y de la chavista en particular, reclama un balance de fondo de parte de los trabajadores y los pueblos de América Latina. Se ha verificado, una vez más, los límites insalvables del nacionalismo burgués para romper con la tutela del imperialismo y superar la supervivencia rentista de los países latinoamericanos. En Venezuela, como en toda América Latina, la clase obrera debe emerger como alternativa política y luchar por su propio gobierno.

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