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1 de agosto de 2019 | #1559

Los salarios y jubilaciones en el centro de la campaña

Los salarios y jubilaciones en el centro de la campaña

Asado de la Coordinadora Sindical Clasista en Capital Federal

En el tramo final de la campaña electoral se ha colado, por distintas grietas, una cuestión clave: la de los salarios y las jubilaciones. La paritaria del Sutna (del 67 por ciento acumulado hasta octubre) metió una cuña en un escenario dominado por los acuerdos a la baja y por la presión de las patronales para adelantar aspectos de la reforma laboral que pretenden imponer. Por caso, las empresas Danone y La Serenísima acaban de anunciar su intención de avanzar con modificaciones en las condiciones de trabajo y salariales de sus plantas. 
Este avance patronal se apoya en la tregua reforzada de la burocracia, que tiene diversas expresiones, pero es común a todas sus alas. Los “combativos” del Frente Sindical para el Modelo Nacional (Fresimona) se reunieron en la sede del Smata para debatir “el rol de la dirigencia en el trance electoral” y los medios destacaron “el sesgo propositivo de la reunión” que “buscó ratificarle a Macri que no incurrirá en acciones de protesta”. Esto cuando arrasan los despidos y suspensiones, en especial en las automotrices.

En sentido inverso, varias luchas importantes están motorizadas por reclamos de aumento o de cumplimiento de acuerdos paritarios. En primer lugar, la gran huelga autoconvocada de los docentes salteños (que exigen recuperar la pérdida del año pasado y actualización por inflación) y la rebelión de estatales, docentes y jubilados de Chubut contra los atrasos en los pagos.

En este contexto de enorme descontento por la pauperización creciente, hay que valorar la propuesta de Alberto Fernández: “pagar menos intereses por las Leliqs (Letras de Liquidez) para aumentar un 20% a los jubilados”. Importa, porque más allá de la demagogia, encubre un ataque a los jubilados y a todos los trabajadores, que está en la base del plan de los Fernández.   

Por un lado, el 20% que vendría a recomponer la pérdida sufrida desde la última reforma (aprobada con el voto de un sector del PJ que hoy integra las listas del Frente Todos), significa  para la masa de jubilados que percibe la mínima un aumento de 2.300 pesos -o sea, 15 mil pesos de ingreso. Eso es la mitad de la canasta básica para jubilados, que calcula la Defensoría de la Tercera Edad. Vale decir: una vuelta a los misérrimos niveles de “la década ganada”.

En segundo lugar, una baja de la tasa de interés desplazaría una parte de esos fondos al dólar. Precisamente, uno de los temas que más repite Alberto Fernández es que “el dólar está subvaluado” y que " se va a mover; es inexorable". Pero una suba del tipo de cambio se trasladará a los precios anulando la supuesta recuperación de los haberes y golpeado al conjunto de los salarios. 

Uno de los “caballitos de batalla” de Alberto Fernández es afirmar que sabe cómo sacar a la Argentina de la crisis, porque ya lo hizo en el gobierno de Néstor Kirchner, del que fue jefe de Gabinete. Pero el secreto de aquella recuperación fue aumentar la tasa de ganancia de los empresarios sobre la base de la pulverización de los salarios (que perdieron un 30% de su valor). 

En contraposición, el programa del FIT-U parte de una real recuperación de los ingresos obreros. La defensa de los jubilados pasa por garantizar el 82% móvil, a partir de la restitución de los aportes patronales que eliminó Cavallo, terminar con el trabajo en negro y elevar el salario mínimo al valor de la canasta familiar. Esas medidas elementales, junto al rechazo a las reformas del FMI, el repudio a la deuda fraudulenta y la nacionalización de la banca articuladas en un plan integral, opuesto por el vértice al de Macri-Pichetto o los Fernández, sólo podrán ser obra de un gobierno de los trabajadores. 

El voto al FIT-U refuerza la lucha por todas las reivindicaciones populares.

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